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Reportaje:Fútbol | Liga de Campeones: ida de los cuartos de final

Iguales, pero diferentes

El Valencia aventaja al Chelsea por las alas, pero es inferior por el centro

Son gotas de agua, aseguran técnicos de uno y otro equipo, y, sin embargo, los separa un océano. Joaquín, por ejemplo. No hay nadie en el Chelsea que remotamente se le parezca. Su imaginación, su regate, su juego de salón, que ha despegado en las últimas jornadas, no tiene parangón en Stamford Bridge.

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Por ahí, por las esquinas, el Valencia toma ventaja sobre el Chelsea. Especialmente, tras la lesión de Robben, el más parecido a Vicente, que se ha recuperado a tiempo aunque llegue corto de minutos. No está para todo el partido, pero sí para doblar en la primera parte la cintura de Diarra, el lateral derecho preferido por José Mourinho. La vuelta de Vicente abre el abanico a Quique Flores, que puede disponer de Silva como segunda punta, tras Villa, ante la ausencia de Morientes. La principal duda se cierne por la derecha: o la genialidad de Joaquín o la eficacia de Angulo, que puede, a su vez, subirse a la delantera cuando convenga. A cualquiera de los dos les espera Ashley Cole, lateral veloz y contundente que no pasa por su mejor momento.

Para dar cabida a Ballack, el Chelsea ha concentrado todo su poderío por el centro de la línea medular. Es un búfalo que forman Makelele, Lampard y Ballack, con la baja de Éssien, que cubrirá el joven Mikel, otra fuerza de la naturaleza al servicio del fútbol de choque. Enfrente, Albelda, a quien Quique dio descanso el sábado para que recuperase una forma que perdió hace un mes por la acumulación de cansancio. ¿Su acompañante? Albiol, el principal riesgo que asume el preparador español: un ex mediocentro que ha triunfado de central y que ahora, por necesidad -la sanción de Marchena-, se ve obligado a volver a la media. Lo hizo sin éxito el sábado ante el Espanyol. Lo explicó Quique tras el encuentro: "No está acostumbrado a los esfuerzos que requiere un medio

[más de resistencia que de velocidad]". Es el mal menor para Quique, que no se fía nada de Hugo Viana, éste sí medio natural. El desplazamiento de Albiol llevará al lateral Moretti a ocupar el centro de la defensa junto a Ayala.

Ante la frialdad de los números, el Chelsea es más fiable que su rival. Suma 55 goles en 31 partidos, con sólo tres perdidos. El Valencia suma menos tantos, 40 en 28, y más derrotas: ocho. Sin la infalibilidad ni la intensidad de los dos últimos años, el cuadro de Mourinho está acostumbrado a ganar sin derramar un gramo de brillantez. Le basta con la fortaleza mental, la frialdad, la paciencia y, por supuesto, la calidad de sus jugadores de ataque. "Somos dos equipos muy competitivos y muy físicos", explicó ayer Quique, que prevé un partido "muy de centro del campo". Aunque quizá lo que le convenga es que se decida por las orillas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de abril de 2007