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La ofensiva terrorista

El Ejecutivo vasco sostiene que ETA está ahora más sola que nunca

La portavoz no descarta el diálogo con Batasuna contra la violencia

El Gobierno que lidera Juan José Ibarretxe se resiste a que la sociedad vasca, hastiada tras dos treguas fallidas en menos de una década, "caiga en la desesperación", y recalca que los terroristas de ETA "están más solos que nunca". Pero, a pesar del anuncio de la ruptura de la tregua -que calificó de "broma macabra", después del atentado mortal de la T-4 de Barajas-, Azkarate reivindicó el diálogo con su brazo político: "Habrá que seguir hablando con todos para reconducir las cosas y volver a tener una oportunidad para seguir trabajando por la paz y los acuerdos políticos", precisó.

La portavoz del gabinete de Ibarretxe no criticó a Zapatero por haberlo intentado. Más bien todo lo contrario; recalcó que si esta vez no se ha conseguido, "no quiere decir que la hoja de ruta fuese mala". Y defendió un doble diálogo: el político con la izquierda abertzale, un interlocutor válido para Ibarretxe, y las cuestiones "técnicas o militares" entre ETA y el Gobierno. El modelo seguido por Zapatero que ahora ha fracasado.

El PNV, por el contrario, tras el atentado mortal de Barajas, lleva meses poniendo el énfasis en asegurar la unidad de todos los demócratas, para evitar que un eventual atentado -ahora más que previsible- sorprenda a los partidos sin consensos mínimos. Algo en lo que ayer coincidió el líder el PSE, Patxi López.

"A quién representan"

El PNV no renuncia al diálogo político con Batasuna. El portavoz de la dirección peneuvista, Íñigo Urkullu, reiteró ayer que su partido ha hecho "del diálogo una bandera", pero precisó que lo que quieren saber de antemano es "a quién representan, qué autonomía tienen y qué responsabilidad tienen, no vaya a ser que estemos en un ejercicio permanente de hablar, mientras el que tenemos enfrente no representa nada y lo que quizá, curiosamente, busca es el caos político".

Aunque Urkullu no lo llegó a verbalizar, ésa es precisamente la sensación que han tenido en sus conversaciones con Batasuna: la sumisión de Arnaldo Otegi y Rufi Etxeberria a ETA. Y que cuando se llegaron a alcanzar algunos preacuerdos -octubre del pasado año-, los miembros de la comisión negociadora volvían a la mesa con propuestas maximalistas en torno a la territorialidad, el asunto que hizo embarrancar el dialogo político. Tras la bomba en Barajas, los peneuvistas volvieron a tener la misma percepción: primero unos interlocutores "entregados" y después un Otegi y Etxeberria planteando una propuesta de máximos que añadía un "anexo" al preacuerdo de octubre con un calendario que incluía desde una conferencia en abril pasado (un mes antes de las elecciones) sobre las relaciones entre Euskadi y Navarra, a la que tenía que incorporarse "obligatoriamente" el PSN, la creación en 2008 de un Consejo vasco navarro, encargado de la elaboración de un nuevo estatuto de autonomía para las cuatro provincias, un referéndum sobre el acuerdo político en 2010 y elecciones en los cuatro territorios en 2011.

Una propuesta, rechazada hace unos meses por Imaz y Urkullu, que fue interpretada como una "involución" dictada por ETA, según las fuentes consultadas. En realidad, el PNV cree que la tregua naufragó en verano. En estos meses Imaz ha defendido el diálogo con ETA, pero siempre que se constate una "voluntad inequívoca" de los terroristas de dejar de matar. "Es evidente que ahora no se da esa condición", ha repetido desde el 30 de diciembre. Por eso, su prioridad no es el dialogo con Batasuna, sino entre demócratas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de junio de 2007