La ruptura de la tregua "no es una buena noticia", dijo ayer el portavoz de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi, quien responsabilizó "única y exclusivamente" a ETA de poner fin al alto el fuego. Sin hacer ninguna autocrítica, culpabilizó al Gobierno español y al PNV del "fracaso y el colapso del llamado proceso de paz", y aseguró que la solución al conflicto terrorista puede alcanzarse al margen de "las treguas y los climas de distensión".
Otegi compareció ante medio centenar de periodistas tras visitar en el Hospital Donostia al etarra Iñaki de Juana Chaos. El dirigente de Batasuna dijo compartir "el grave pesar y la preocupación existentes en la sociedad vasca y española". Hizo responsable a ETA de dar por finalizado el alto el fuego, pero a renglón seguido se aferró al comunicado de la banda terrorista para matizar lo siguiente: "El fracaso y el colapso del llamado proceso de paz tienen unos responsables nítidos: el Gobierno de España y el PNV".
Acompañado por Marije Fullaondo y Pernando Barrena, y sin aceptar las preguntas de los informadores, señaló que a esta "triste situación" se ha llegado por la "falta de valentía y ambición histórica" del Gobierno central.
En un intento de extraer "conclusiones positivas", Otegi manifestó que "es evidente que las treguas, los climas de distensión y el parón de las actividades armadas forman parte del proceso, pero no son el proceso". Aclaró que el verdadero proceso de paz y normalización política es viable sin tregua.
Finalmente, hizo un llamamiento a "la serenidad y la responsabilidad" porque "el acuerdo es posible". En nombre de la izquierda abertzale, se reafirmó "al pie de la letra" en su propuesta de Anoeta, y concluyó: "Nosotros trabajaremos desde el minuto cero para que se den situaciones de distensión".
Por su parte, Acción Nacionalista Vasca (ANV) eludió en un comunicado condenar el anuncio del fin del alto el fuego de ETA. Se limitó a comprometerse a "redoblar sus esfuerzos para recuperar el proceso de paz y normalización política". ANV, en cuyos estatutos recoge una condena expresa de la violencia, consideró que el fin de la tregua "pone en evidencia la grave situación del proceso".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de junio de 2007