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La ofensiva terrorista

Zapatero afirma que ha "realizado todos los esfuerzos posibles por alcanzar la paz"

El presidente del Gobierno informó a Rajoy tres veces en un mes sobre la situación de la banda

"He realizado todos los esfuerzos posibles para alcanzar la paz y abrir un marco de convivencia para todos en el que pudiesen defenderse democráticamente todas las opciones y que supere todo enfrentamiento". Así de contundente se dirigió a la ciudadanía el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en su declaración institucional que leyó ayer a las 10.45 en La Moncloa.

Habían pasado poco más de ocho horas desde que Zapatero conoció el comunicado con el que ETA anunciaba formalmente el final del alto el fuego permanente declarado el 22 de marzo de 2006. Pero sólo formalmente, porque el proceso se había roto el 30 de diciembre cuando ETA puso una bomba en Barajas que mató a dos ciudadanos ecuatorianos.

El mismo lunes por la tarde, pocas horas antes de que ETA lo hiciera público, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, se reunió con algunos portavoces de los grupos parlamentarios para informarles de la inminencia de la ruptura formal del alto el fuego de la banda. Ayer completó la ronda con los líderes de los restantes grupos.

El propio Zapatero, a lo largo del último mes, ha informado tres veces al presidente del PP, Mariano Rajoy, -dos de ellas directamente- de la inminencia de la comunicación etarra, que la banda hizo pública ayer. Antes de su intervención, ayer en La Moncloa, habló con él una vez más. La situación era delicada desde que ETA atentó en Barajas el 30 de diciembre. La formalización de la ruptura empezó a tomar cuerpo al finalizar la Semana Santa, cuando ETA lanzó claras amenazas en una entrevista en el diario Gara.

Zapatero, en su breve declaración, ayer en La Moncloa, leída en un tono de gravedad, marcó las pautas de actuación ante el nuevo desafío de la banda. La respuesta a la "nueva equivocación de ETA" será, según dijo el presidente, "la que siempre han dado los gobiernos de España, las fuerzas democráticas y la sociedad en su conjunto".

No inventó recetas nuevas. Son las que su Gobierno viene siguiendo y las que siguieron los ejecutivos de Felipe González y de José María Aznar, ante los desafíos armados de ETA: defensa de los valores e instituciones democráticas, la estricta aplicación del Estado de derecho, la eficacia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y la cooperación internacional.

En este sentido, Zapatero se reunió por la tarde con la cúpula policial para analizar la situación de ETA y anuló la entrevista que tenía prevista en TVE-1 a las 21.30. Nada trascendió de la reunión, pero el Gobierno se prepara para lo peor, aunque predomina la hipótesis de que la banda tratará de perpetrar acciones espectaculares.

"La mayoría de los españoles"

Zapatero hizo ayer especial hincapié en el que resulta el punto más débil de su política antiterrorista: la falta de unidad del PP con el Gobierno. "Tengo la esperanza de que, ante el anuncio de ETA, ese respaldo de los grupos políticos sea unánime. Me esforzaré para lograrlo porque eso es lo que quiere la mayoría de los españoles y eso es lo que necesita la mayoría de nuestro pueblo", dijo Zapatero en su declaración.

La Moncloa anunció que el lunes, Zapatero se reunirá con Rajoy para tratar de recuperar la unidad. Aunque las declaraciones de ayer del líder del PP decepcionaron en La Moncloa, al centrar su intervención en criticar al Ejecutivo en vez de descalificar a ETA, algo inédito el día de la ruptura de una tregua, Zapatero tratará de esforzarse por la unidad en un momento tan grave.

En este sentido, es muy receptivo a los llamamientos que viene haciendo en los últimos meses, el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, -que mantiene buenas relaciones con Zapatero y Rajoy -que considera que la principal arma con la que cuenta ETA es la publicidad y la posibilidad de influir en la política nacional por la estrategia de enfrentamiento público del Gobierno con el PP en materia antiterrorista.

Bases para la unidad

El presidente del Gobierno no precisó ayer sobre qué bases se puede recuperar la unidad. Trata de que salga del encuentro con Rajoy. Para Imaz -que se ha convertido en unos de los objetivos de ETA, al haber exigido a la banda, durante el proceso, que con violencia no hay negociación política- lo primero es sacar la política antiterrorista de la confrontación electoral.

Zapatero fue contundente ante el reto etarra. "Quiero asegurar que el Gobierno, con la fuerza de la ley y del Estado de derecho, pondrá todos los medios para la defensa de la libertad y seguridad de todos los ciudadanos". Pero tuvo una segunda parte, en su intervención, -inédita en las declaraciones gubernamentales tras la ruptura de las treguas- dirigida a la sociedad vasca, en la que cargó en ETA a responsabilidad de la ruptura. Insistió en que él ha "ha realizado todos los esfuerzos posibles para alcanzar la paz". Y precisó que pretendía "un marco de convivencia para todos, en el que pudiesen defenderse todas las opciones y que supere todo enfrentamiento".

En esa misma línea, apeló a lo que dijo que era su "mayor esperanza", en este momento: la profunda voluntad de la mayoría de la sociedad vasca y de la sociedad española de vivir en paz y en libertad. Zapatero confía en que la actitud firme del nacionalismo democrático contra ETA, de la que Imaz es la vanguardia, tenga un importante efecto en la sociedad vasca y cale en el mundo de la izquierda abertzale. "El futuro de los vascos depende y dependerá de ellos en el marco de la ley y de la democracia. Nunca dependerá de la violencia terrorista", sentenció Zapatero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de junio de 2007