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Reportaje:Fórmula 1 | Gran Premio de Italia

De desgracia en desgracia

El finlandés Raikkonen sufre un espectacular accidente a 330 km/h y, aunque sale ileso, nuevamente sus aspiraciones quedan lastradas

Las cosas no le van especialmente bien en su primer año en Ferrari. Kimi Raikkonen, que este mes cumplirá 28 años, ha sufrido todo tipo de incidencias, tanto durante las carreras como en las sesiones de entrenamientos, en los doce grandes premios que se llevan disputados. Y, sin embargo, ocupa la cuarta posición en el Campeonato del Mundo de pilotos, a 16 puntos de Lewis Hamilton, aunque con mínimas aspiraciones de ganar por fin el título que hasta ahora se le ha resistido.

Ayer, Kimi vivió el último capítulo de sus desdichas, que son muchas. Marchaba a 330 kilómetros por hora por el circuito de Monza cuando perdió por completo el control de su coche al enfocar la curva Ascari. Nadie sabía con exactitud lo que estaba ocurriendo, pero todos coincidieron en que se trataba de algún incidente mecánico. "Es la suspensión o puede que los frenos", se comentó en Ferrari en un primer momento, antes de analizar el coche. Aunque Raikkonen reaccionó con rapidez y realizó un contravolante perfecto, girando las ruedas hacia la izquierda, el coche siguió avanzando inexorablemente hacia la derecha hasta rozar el muro durante unos diez metros y acabar estrellándose frontalmente contra una pila de neumáticos. El monoplaza quedó destrozado, pero el piloto salió ileso a pesar de haber soportado fuerzas de gravedad de 20G.

"Estaba mirando las ruedas porque no me obedecían", comentó Raikkonen; "giré hacia la izquierda, pero el coche se fue hacia la derecha cuando iniciaba la frenada en la curva Ascari. Y no había muchas cosas que pudiera hacer más que prepararme para el impacto final". El finlandés no encontraba respuesta a lo que le ocurrió porque sus ingenieros le dijeron que no había habido ningún problema mecánico cuando finalizaron sus análisis. "La conclusión a que ha llegado el equipo es que el coche entró en un bache y se levantó un poco perdiendo toda la fuerza aerodinámica y convirtiéndose en ingobernable", explicó Marc Gené, piloto de pruebas de Ferrari.

Con el coche de reserva y sin los reglajes más adecuados, Raikkonen saldrá hoy desde la quinta posición en la parrilla. "No es lo mejor para afrontar la carrera, desde luego", confesó el piloto. Sin embargo, es una situación por la que ya ha pasado otras veces. En Montecarlo, sin ir más lejos, le ocurrió algo similar. En la primera tanda de la cronometrada estrelló su coche en el guardarraíl y tuvo que salir desde la 16ª posición.

Pero, si todo eso es serio, mucho más grave es cuando las incidencias ocurren durante la carrera. Y Kimi sabe también lo que es eso. En el Gran Premio de España iba segundo, en la novena vuelta, cuando su coche se paró por un problema eléctrico. Después, en Canadá, la carrera más loca del campeonato, las pasó canutas por la entrada en pista del coche de seguridad. Y en Nurburgring perdió el liderato en la primera vuelta, cuando retrasó su entrada en los boxes y permitió que lo hiciera su compañero de equipo, el brasileño Felipe Massa, con el safety car en la pista; después, abandonó por un problema hidráulico cuando iba tercero, por detrás de Fernado Alonso y precisamente de Massa. Todo eso, sumado a los problemas de adaptación a los neumáticos Bridgestone que sufrió en las primeras carreras. Sólo su calidad le permitió ganar en Australia, Francia y Gran Bretaña y subir siete veces al podio. Excelente conductor, Raikkonen gana carreras, pero no títulos. Por lo que parece a falta de cinco pruebas, este año tampoco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de septiembre de 2007