Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Los problemas de la sequía

Diez barcos aportarán a Barcelona y su área el 18% del consumo mensual

La medida cuesta 22 millones al mes, más otros 24 para adaptar los puertos - El tren, cargado de agua en Tarragona, saciaría el 0,8% de la demanda

Barcos cargados con agua a precio de agua en el desierto. O en Cataluña, por ejemplo, donde la Generalitat invertirá, de momento, 46 millones de euros (24 millones en infraestructuras y 22 millones mensuales en fletes) para que los buques sacien el 18% del consumo mensual del área barcelonesa. El consejero de Medio Ambiente, Francesc Baltasar, concretó ayer cómo abastecerá por mar la zona Barcelona y su área metropolitana, cuyos cinco millones de habitantes sienten ya las multas por la sequía.

Diez barcos recorrerán sin descanso el arco mediterráneo -de Tarragona, Almería y Marsella a Barcelona y viceversa- para verter, en más de 70 viajes al mes, lo que los ciudadanos tardarán cuatro días en absorber. La operación no altera el calendario que maneja el departamento: la medida se anunció hace meses y su aportación hídrica ya estaba incluida en los cálculos con que fijó el umbral de las restricciones domésticas en septiembre, si no llueve. Los dos primeros buques saldrán con agua potable de Tarragona en la primera quincena de mayo.

A finales de mes, amarrarán en Barcelona los cinco que recogerán agua de Marsella, tanto potable como sin potabilizar. Los últimos en llegar serán los tres que cubrirán la ruta Carboneras-Barcelona. Los retrasos en las obras del puerto almeriense han aplazado estos viajes hasta agosto. No es el único contratiempo. El agua andaluza tampoco será potable, en contra de lo que había anunciado la Agencia Catalana del Agua (ACA). Requerirá tratamiento en la planta potabilizadora de Sant Joan Despí, a pocos kilómetros del puerto. "No depende de nosotros y no sabíamos en qué estado nos iban a enviar el agua", justificó Baltasar.

"Sabemos que implica una inversión muy grande", avisó poco antes, para evitar sobresaltos ante las cifras. A los 24,2 millones que la ACA desembolsó para adaptar los puertos de Tarragona y Barcelona hay que añadir los 22 millones al mes para fletar los barcos y su contenido. Éstos se contratan por dos meses, de modo que ya se han pagado 44 millones para tener asegurado el contrato. Dentro de dos meses, si se cumplen las previsiones, serán 44 millones más. Se trata de una medida de urgencia a precio de infraestructura: si los barcos se mantuvieran durante un año, el coste de la asistencia marítima (264 millones) superaría el de la construcción de la desalinizadora de El Prat de Llobregat (238 millones), considerada la mayor de Europa, que entrará en funcionamiento dentro de un año. Hasta entonces, serán necesarios los buques y cualquier otra medida que evite aplicar cortes de agua. "No quiero ni imaginar el coste que eso comportaría", dijo el consejero.

Trenes residuales

El agua también podría llegar sobre raíles. Así sorprendió Baltasar al Parlament anteayer, y ayer se supo que esta aportación sería un parche más baladí que efectivo. El trayecto por el que la ACA solicitó información a Renfe es el de Barcelona-Tarragona, según confirmó Juan Fernández, director general de mercancías de la empresa. Éste explicó que cada tren podría trasladar hasta un millón de litros. Los planes serían, según confirmó Baltasar, realizar cuatro trayectos diarios. En tal caso, el agua cargada en tren al cabo de un mes supondría el 0,8% de la demanda del área de Barcelona. "El presupuesto sería sensiblemente más barato que el de los barcos", afirmó Baltasar.

El director general de mercancías no quiso confirmarlo, porque el proyecto está aún demasiado verde para hablar de números, señaló. "Aún estamos en una situación muy técnica. La ACA sólo pidió que lo estudiáramos y aún no sabemos cuando responderemos", zanjó ayer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2008