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Reportaje:EUROCOPA 2008 | Falta un día

El último de la quinta del 82

"Si estoy aquí es porque he trabajado lo suficiente como para merecer este premio", asegura Fernando Navarro

En Barcelona, ir a jugar al campo del Trajana eran palabras mayores. Campo duro, de la periferia. Fernando Navarro, el último futbolista en vestirse la roja, creció allí, junto al río Besòs, en la calle Llull. Debajo de su balcón, una peluquería; en la esquina, el Bar Capricho; dos pasos al norte, el conflictivo barrio de la Mina.

Aún existe el rectángulo seco, tierra entre bloques de pisos, delimitado al norte por las vías del tren que lleva a Mataró, donde Navarro (Barcelona, 1982), el chico del Besòs, se hizo mayor. Allí le descubrió Oriol Tort, ideólogo de la cantera azulgrana; jugaba de libre y a los 10 años ya tenía carácter. A los 11 entró en La Masia, la escuela de futbolistas del Barça. Hasta ayer, que se colgó su primera acreditación de una Eurocopa al cuello, Navarro asume "haberlas pasado putas", Puede sentirse orgulloso. "Éste es el premio", añade.

"Se lo ha currado", le reconoce Reina, que le conoce desde que eran niños, miembros los dos de la quinta del 82 junto a Arteta, Babangida, Nano, Valdés... Todos le felicitaron ayer por su estreno. "Santander siempre me ha dado suerte", recuerda Navarro. Allí marcó a la salida de un córner su primer gol con el Barça, en la temporada 2001-02 cuando era titular el último año de Van Gaal. Pero también hubo tiempos malos: "El 16 de diciembre del 2002, contra el Sevilla, me rompí la rodilla. Fue la noche de la pañolada a Gaspart, ¿te acuerdas?". Él sí, claro. La vivió desde una camilla, rotos los sueños y los ligamentos de la rodilla. No volvió a jugar en 10 meses.

Después, marchó cedido al Albacete -"necesitaba minutos", recuerda- y al regreso, tras ganar la primera Liga de la era Laporta, renunció a los años de contrato que le quedaban en el Barcelona para fichar por el Mallorca. "Me la jugué. Y no me arrepiento de ninguna decisión que haya tomado en mi vida". Hay que creerle: espera un hijo para agosto -"se llamará David"-, de Ana, su primera novia en el barrio.

Navarro, el defensa más efectivo de la Liga española -299 recuperaciones, 575 despejes- está en la selección porque de los 36 partidos de Liga, todos como titular, que ha jugado este año no ha jugado uno malo. "Un lateral de los de antes", le señalan en el cuerpo técnico. "No sé, Luis sabrá. Si estoy aquí será porque he trabajado lo suficiente como para merecer este premio", razona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 2008