Santa Isabel de Hungría alivia la enfermedad de los más pobres con sus cuidados. Sufren la tiña, una enfermedad parasitaria que destroza la piel del cráneo con escamas y costras. Personas de la nobleza ayudan a la santa a hacer su labor en un cuadro que integra el poder temporal de la monarquía con la pujanza religiosa de la Iglesia. El cuadro Santa Isabel de Hungría curando a los tiñosos, del pintor sevillano Bartolomé Esteban Murillo, "representa el orden social", según señaló ayer Lorenzo Pérez del Campo, jefe del Centro de Intervención del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), dependiente de la Consejería de Cultura.
El cuadro fue expoliado en 1811 por las tropas napoleónicas
El cuadro, que procede de la Iglesia de San Jorge del Hospital de la Santa Caridad de Sevilla, ha sido restaurado por el IAPH. La consejera de Cultura, Rosa Torres, presentó ayer el lienzo restaurado -una obra maestra del Barroco sevillano- en la sede del IAPH, en La Cartuja. Santa Isabel de Hungría curando a los tiñosos fue pintado en 1672. El IAPH ha dedicado 16 meses a su restauración.
La intervención ha permitido recuperar la atmósfera original de la obra. El lienzo ha recobrado mayor profundidad y armonía tras eliminar capas de color y barnices aplicados en restauraciones anteriores de los siglos XIX y XX. La restauración del cuadro ha costado 49.280 euros.
La pintura, de grandes dimensiones (327 por 225 centímetros), fue encargada por Miguel de Mañara a Murillo. Las tropas napoleónicas la expoliaron en 1811 junto a otros siete murillos del Hospital de la Santa Caridad. El lienzo fue a parar al Museo del Louvre. En 1815, fue devuelto a España y depositado en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. El Museo del Prado se hizo con su custodia en 1902. Y, finalmente, el cuadro volvió a adornar el Hospital de la Santa Caridad a partir de 1939.
Pérez del Campo definió el lienzo como "una de las obras maestras del Barroco andaluz y sevillano". "Murillo ha formulado los tres posibles escenarios donde se desarrolla toda su obra: el interior, el exterior y el vacío", afirmó Pérez del Campo junto al lienzo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2008