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Crítica:CLÁSICA

El riesgo de lo conocido

En una gira frenética que en seis días les llevaba a cuatro ciudades europeas, pasó por el Auditori la UBS Verbier Festival Chamber Orchestra, un conjunto de jóvenes talentos de 12 países capitaneados por el violinista Joshua Bell en funciones de solista y director.

En la primera parte el conjunto se enfrentó al riesgo de interpretar lo conocido: las Cuatro estaciones, de Vivaldi, una pieza quemada por la sobreexplotación a la que ha sido sometida durante décadas. Lo más probable es que te queden anodinas por abundar en lo ya hecho o impertinentes y estrafalarias por querer buscar la originalidad.

Bell y su grupo supieron hacer pasar su actuación por el estrechísimo filo que separa las dos posibilidades y, sobre la base de un sonido espectacular, brillantísimo, alejado de las interpretaciones historicistas pero fraseado con tino y expresividad, entregar unas Cuatro estaciones vistosas, pirotécnicas y virtuosísticas como, quizá, le gustaban a Vivaldi.

UBS Verbier Festival Chamber Orchestra.

Joshua Bell, violín y dirección. Obras de Vivaldi y Schubert-Mahler. Auditori. Barcelona, 6 de octubre.

En la segunda parte, con Bell como concertino, se enfrentó a través de la versión para orquesta de cámara hecha por Mahler del Cuarteto La muerte y la doncella, de Schubert a otro riesgo musical: querer retocar lo perfecto.

Un cuarteto de cuerda es un sutil juego de equilibrios, al pasar La muerte y la doncella a orquesta de cámara la viola se multiplicó por cuatro, los primeros violines se multiplicaron por ocho y cuando iban juntos primeros y segundos violines se multiplicaban por 15, y con un solista como Bell tirando de ellos se multiplicaban por 25. El resultado fue que la pieza se descompensó y las exquisitas voces medias dejaron de oírse.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2008