Las calles del centro de Valencia se convirtieron ayer en un viaje al pasado con dos paradas: de un lado, la conmemoración de la conquista de la ciudad por parte de Jaume I; del otro, la gran cabalgata que en 1428 realizó en su honor su sucesor Alfons El Magnànim. Miles de personas respondieron a la convocatoria a pesar de la amenaza de lluvia, que acabó cayendo con fuerza sobre la ciudad. El tiempo, la falta de experiencia y las caídas, complicaron el recorrido. "El vestuario, los caballeros y las armaduras son impresionantes", comentaba, refugiado bajo un balcón de la calle de Serranos, Baltasar Catalán, "aunque de momento hay bastantes parones". Subida a sus hombros su muy pequeña hija Daniela, hacía un resumen bastante aproximado de lo que representaba todo aquello: "Jaume I se queda con el castillo de los moros".
El tiempo, la falta de experiencia y las caídas complican el recorrido
"El año que viene podrían poner gradas. Y que fueran numeradas"
La mayoría, como José Miguel Sanz, que se había acercado desde la Vall d'Albaida con toda la familia para ver el desfile, sabía perfectamente que la cosa tenía que ver con el 800 aniversario del nacimiento de Jaume I. Pocos identificaban, sin embargo, a El Magnànim, cuya época, el siglo XV, considerado el siglo de oro valenciano, recreaba concretamente la cabalgata. Y todos buscaban al rey, sin saber que en la marcha de 1428 (y por tanto en la de ayer) no había ningún rey. Relacionado con eso, Carmen Valero echaba en falta algún distintivo que fuera identificando a los grupos de actores que iban pasando. "Los templarios [aunque en realidad no hubiera templarios] se sabe quien son, pero los demás, no tenemos ni idea".
Había, apostados en las estrechas calles de la ciudad antigua, subidos a bancos, repisas de ventanas, escaleras, y farolas, miles de habitantes de Valencia. Pero también mucha gente de pueblos más o menos cercanos. Incluido algún escéptico, como Luis Herrandis, de 60 años, que estaba ahí, en la plaza de Manises, porque su mujer y sus amigos le habían arrastrado desde Carlet, y que sólo quería decir: "Los 400.000 euros que se han gastado en esto, que se lo hubieran gastado en los pobres". Afortunadamente no sabía que las estimaciones cifran la factura de la cabalgata en más de un millón de euros.
También había quien hacía propuestas para el año que viene: "Podrían poner gradas. Y que sean numeradas", decía un chaval en la plaza de la Virgen. Está previsto, y así lo confirmó ayer el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, que la cabalgata sea anual, entre otras cosas para amortizar los gastos.
La lluvia impidió la salida de Les Roques, disolvió el desfile antes de lo previsto, y provocó una desbandada de personas en busca de cualquier lugar donde guarecerse. Y un tipo le decía a su mujer: "Esto en casa, con un chocolate con churros, se debe ver de lujo".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2008