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Signos

Ruiz Amezcua reúne sus poemas de "resistencia"

Poeta realista y social, poeta de ideas, poeta singular, en definitiva. Manuel Ruiz Amezcua (Jódar, Jaén, 1952) no es un poeta al uso, como queda en evidencia en Una verdad extraña (Poesía 1974-2005), editada por Octaedro, y que reúne los 10 libros de poesía más notables que el autor ha escrito en las tres últimas décadas. El escritor y académico jiennense Antonio Muñoz Molina, autor del prólogo, asegura que el trabajo de Ruiz Amezcua "más que cambiar, lo que ha hecho ha sido depurar los impulsos dominantes de su escritura, el de la soledad reflexiva, el del entusiasmo o el desengaño amoroso, el de la memoria de la infancia, el de un cierto hermetismo en busca de los límites de la expresión y del conocimiento".

Desde Humana raíz, su primer poemario escrito en 1974, hasta Contra vosotros (2005), la poesía como resistencia siempre ha sido una constante en la obra de Ruiz Amezcua. "Las palabras", asegura el poeta, "están, también, para resistir a la manipulación y a la mentira. Desde la tradición popular medieval hasta Blas de Otero, por ejemplo, la poesía española ofrece múltiples formas de resistencia y de rebeldía. Frente al intento continuado a través de la historia por reducir al hombre a la más baja condición posible, la resistencia a través de la creación, la conversión de cualquier universo miserable en algo distinto y superior. En esa línea quiero estar yo", subraya el autor. "La poesía no es como la lista de Los 40 Principales, nadie la puede tener amarrada, va desnuda por las calles".

Influencias

La obra de Ruiz Amezcua ha estado claramente influenciada, al menos en sus inicios, por Quevedo, Miguel Hernández, Blas de Otero o incluso Unamuno, aunque él lo relativiza: "Supongo que es la misma influencia, o parecida, a la que he recibido de Shakespeare, de Hugo, de Yeats, de William Carlos Williams o de tantos otros. Hoy no podemos vivir de una sola tradición, ni fijarnos en una sola generación como pretenden algunos".

Muñoz Molina analiza la evolución poética de su paisano -los dos coincidieron en el mismo instituto y, más tarde, en la pensión madrileña a la que Ruiz Amezcua llegó con el borrador de su primer libro buscando un editor-: "El radicalismo existencial y político ha ido depurándose a lo largo de todos estos años en la misma medida en que lo hacia su escritura".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de diciembre de 2008