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La cadena de moda catalana Desigual desafía a la crisis e incrementa el 75% sus ventas

A las puertas de la recesión, con la confianza de los consumidores en mínimos históricos y el eco de los negros augurios que se ciernen sobre el pequeño comercio, la empresa textil catalana Desigual desafió ayer el contexto y presentó un incremento de sus ventas para el conjunto de 2008 del 75%, lo que engorda su negocio hasta los 150 millones de euros. Con el tirón de sus llamativos diseños y estampados coloridos, el grupo ha logrado reforzar su marca hasta multiplicar por 10 el tamaño de la empresa desde 2003. Este año, Desigual ha abierto una tienda nueva cada semana. Total, 52.

Acusada por Custo Barcelona de imitar sus diseños (sin que por ahora haya sido presentada una demanda que el diseñador Custo Dalmau y sus abogados estudian desde el verano pasado), Desigual fue fundada hace dos décadas por un emprendedor hippy de origen suizo, el creativo autodidacta Thomas Meyer, afincado en Barcelona. Sin embargo, la cadena no aceleró su despegue en España, Europa, Asia y Oriente Próximo hasta los primeros años de esta década, con la progresiva profesionalización de la gestión y la incorporación del directivo barcelonés Manel Adell, bregado en el gran consumo, amigo del fundador desde que se conocieron en una travesía transtalántica en velero y quien entró, además, en la firma, convertida en un pequeño fenómeno, como accionista minoritario.

Adell señaló ayer, en la presentación de resultados, que el año próximo será "difícil", por la crisis de confianza y por las dificultades de financiación de las empresas. Pese a que el crecimiento récord de 2008 no se repetirá, avanzó que las ventas no se estancarán y aumentarán "a ritmo de dos dígitos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de diciembre de 2008