La policía francesa y la española han desarticulado, otra vez, la cúpula de ETA. Su dirigente tiene 31 años. Los otros dos detenidos tienen, respectivamente, 33 y 27 años. Ninguna empresa los nombraría director general, ningún partido los haría encabezar su lista electoral, no podrían llegar a lo más alto ni siquiera de una ONG. ¿Por qué, entonces, dirigen ETA? Pues, evidentemente, porque no hay nadie más.
Ningún adulto en su sano juicio ingresaría voluntariamente en las filas de semejante organización, sólo los jóvenes -faltos de conocimientos y sobrados de energía- lo hacen. Así pues, agotada la vía de los tontos (qué daría por saber el coeficiente intelectual de los presos de ETA que pueblan las cárceles españolas) sólo queda la de los jóvenes (los que aún no son ni listos ni tontos, sólo manipulables).
ETA se acabó. A los jóvenes vascos que lean esto, una frase de un amigo mío: "Nunca moriré por mis ideas... Porque, al fin y al cabo, podría estar equivocado".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de diciembre de 2008