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CARTAS AL DIRECTOR

La absolución de Bono

No me han resultado sorprendentes las lamentables manifestaciones del diputado Tardà; en todo caso me han provocado vergüenza, hastío y aburrimiento. Lo que sí me ha sorprendido es la actitud del inefable señor Bono al dar por cerrado el asunto, tras unas disculpas telefónicas del diputado independentista. Si la persona aludida y ofendida era el Rey, ¿quién faculta al señor Bono a absolver la ofensa? No consta la pertenencia del presidente del Congreso a la realeza ni que haya sido facultado por la Iglesia católica para administrar el sacramento de la penitencia. Por tanto, a quien debería pedir excusas el penitente Tardà es al Rey de España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de diciembre de 2008