Euskaldun guztion aberria (Alberdania, 2008), la última obra de Iban Zaldua, prosigue la senda que emprendió con su novela en castellano Si Sabino viviría (Lengua de Trapo, 2005), en la que planteaba una mirada irónica sobre las pulsiones patrióticas de los vascos. Esta ironía se aprecia ya desde su título, que recuerda la máxima de Sabino Arana "Euzkotarron aberria Euzkadi da", que el autor recrea en la contraportada con la frase "Euskaldun guztion aberia Euskafka da", un juego de palabras que viene a significar "La avería de todos los vascos es Euskafka". El libro fue presentado ayer en Vitoria de la mano del crítico literario Joseba Ayerbe.
Sus 120 páginas conforman una novela corta, "resultado de un cuento que necesitaba más aliento, pero que tampoco llegaba a novela, al que le he procurado dar una estructura más compleja que la que tiene un cuento", explica Zaldua. Desde tres líneas narrativas, el relato cuenta la estancia en Alaska de Joseba Anabitarte, un profesor de Filología Vasca, harto del conflicto que vive Euskadi a raíz de la ruptura de la última tregua de ETA. "Aprovecha una oferta de la Universidad de Anchorage, donde, con alegría, comprueba que no hay ninguna comunidad de emigrantes vascos", adelanta el autor de Etorkizuna, que fue galardonado con el Premio Euskadi de Literatura en Euskera hace dos años.
"Veo la literatura vasca como cualquiera de nuestro alrededor"
En esa tesitura, Anabitarte (que tampoco ha emprendido la huida por razones estrictamente políticas, ya que cuenta con motivaciones personales más importantes) comienza a explicar a sus alumnos una particular historia de Vasconia. "Se da la paradoja de que ha salido huyendo de la omnipresencia del tema en su vida y se dedica a enseñar todo lo referente a los vascos a quien no tiene ni idea de lo que aquí ocurre, así que aprovecha para inventarse lo que quiere", recuerda Zaldua. Euskaldun guztion aberria mantiene la apuesta por el humor presente en Si Sabino viviría, "pero en esta nueva obra es más fino, con una estructura que bebe en parte de la novela universitaria británica, al estilo de David Lodge".
El autor de La isla de los antropólogos reconoce que su apuesta resulta minoritaria dentro del panorama actual de la narrativa vasca. Cuesta mirar con una sonrisa distante los problemas que vive el País Vasco. "Sin embargo, hemos llegado a tal hartazgo que no queda más remedio que mirarnos con cierta ironía", explica e incorpora los nombres de Ramón Sainzarbitoria y Aingeru Epaltza como referentes.
Recién concluida la celebración de la Feria del Libro de Durango, Zaldua considera que las letras vascas gozan de una buena salud: "La veo como a cualquier literatura de nuestro alrededor, algo impensable hace 40 años. Hemos dado un salto de gigante".
El escritor ve así cómo algunas de sus obras han sido traducidas al castellano por editoriales de Madrid o Barcelona, una tarea todavía pendiente para la mayor parte de los escritores en euskera. "Creo que es una cuestión de suerte, que he encontrado buena acogida por esas editoriales, pero es cierto que hay escritores como Pello Lizarralde o Xabier Montoia que merecen este salto a otras lenguas", concluye el autor.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de diciembre de 2008