Las continuas disputas y cambios de opinión entre los dos equipos que disputarán la 33ª edición de la Copa del América sobre qué ciudad será la próxima sede han sembrado el escepticismo entre las administraciones públicas. A pesar de que ayer el Alinghi confirmó que las regatas de febrero se llevarán a cabo en Valencia, ni la Delegación del Gobierno en la Comunidad Valenciana, ni la Generalitat quisieron valorar las afirmaciones vertidas por el equipo suizo. No obstante, la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, expresó su alegría ante la noticia aunque apuntó que habrá que esperar a que el Tribunal Superior de Nueva York ratifique la propuesta de Alinghi.
"Valencia sigue siendo la mejor sede para albergar la Copa del América, pero no está claro todavía", señalaron fuentes municipales. La alcaldesa afirmó sentirse "muy satisfecha" de que "por fin, la Copa del América vuelva a casa".
Aunque con más cautela, la Delegación del Gobierno también optó por no adelantarse a los acontecimientos hasta que haya una postura en firme. "Es un capítulo más", indicaron fuentes de la delegación. "Estamos esperando decisiones desde hace más de un año", añadieron. Por su parte, fuentes de la Generalitat valenciana afirmaron que tampoco iban a decir nada al respecto.
Carmen Alborch, portavoz del Grupo Socialista del Ayuntamiento de Valencia, también defendió la ciudad como la mejor sede, pero sin entrar en valoraciones. "Si la Copa vuelve, bienvenida será", afirmó Alborch. El PSPV aseguró que seguiría apoyando al Gobierno local para que la competición vuelva a Valencia.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de noviembre de 2009