La explosión de un coche bomba en un frecuentado mercado de Charsada, al noroeste de Pakistán, causó ayer la muerte a una treintena de personas y heridas a un centenar de ellas, según un alto cargo local, Bashir Bilour, citado por France Presse. Entre los muertos hay al menos siete niños y tres mujeres. Todas las víctimas de la explosión son civiles, informó el ministro provincial de Información, Mian Iftikhar Husain.
"Había muertos y heridos por todas partes, era una escena horrible", se lamentaba en el lugar del atentado, entre restos humanos calcinados, un transeúnte.
Charsada se halla a unos 20 kilómetros al noreste del área metropolitana de Peshawar, capital de la Provincia Fronteriza del Noroeste. Este departamento no está lejos de Waziristán del Sur, escenario de una amplia ofensiva del Ejército paquistaní contra los insurgentes talibanes.
Como respuesta a esta operación, y horas antes del ataque de Charsada, los talibanes prometieron intensificar aún más la ola de terror y entablar una dura y prolongada guerra de guerrillas contra objetivos civiles y militares. "Los atentados en las ciudades forman parte de nuestra estrategia permanente, y se prolongarán y apuntarán a todos los que nos atacan", anunció Azam Tariq, portavoz talibán.
El atentado suicida de ayer se suma a los dos que el domingo acabaron con la vida de 18 personas en Peshawar. Más de 2.500 personas han muerto en Pakistán desde el verano de 2007 en atentados perpetrados en su mayoría por kamikazes pertenecientes a distintas facciones talibanes.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de noviembre de 2009