El compromiso del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de estudiar "con discreción" la renovación del Tribunal Constitucional ha insuflado optimismo en el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) tras su forcejeo de los últimos días con el PSOE.
Pero ahora toca pasar de las palabras a los hechos. "Lo que hay que tener en cuenta" son las "iniciativas institucionales", no las opiniones de los partidos, dijo ayer en nombre del Gobierno catalán el consejero de Política Territorial, Joaquim Nadal.
Y es que el tiempo es limitado. El Gobierno catalán entiende que en las próximas dos o tres semanas debe haber cambios importantes dentro del PSOE respecto a las peticiones de los partidos catalanes sobre el Tribunal Constitucional.
Nadie en el Gobierno tripartito se imagina un choque frontal en el Senado entre el grupo de La Entesa, del que participa el PSC, y el PSOE. "La defensa de la constitucionalidad del Estatuto requerirá de la colaboración del PSOE" de la misma forma que la aprobación de la carta catalana necesitó de los votos socialistas en Madrid, recordó Nadal.
Dicho esto, el consejero de Política Territorial intentó tender puentes con el PSOE después de las duras declaraciones surgidas la semana pasada de miembros del Gobierno catalán. "Cualquier posicionamiento que se alinee con las tesis de Cataluña tiene que verse favorablemente", reiteró Nadal.
Tribunal "anómalo"
Por lo tanto, los socialistas catalanes se han lanzado a intentar ganar la batalla de las ideas. Consideran que el PSOE defiende lo mismo que ellos, pero le siguen reprochando falta de ahínco para imponer su discurso sobre el del PP. El presidente de la Generalitat, José Montilla defiende en un artículo hoy en EL PAÍS (ver página 31) que este "anómalo" Tribunal Constitucional no puede juzgar la voluntad de los catalanes expresada en referéndum, máxime cuando cuatro de sus magistrados han visto finalizar su mandato, otro ha fallecido y uno ha sido recusado.
Montilla asegura que lo que pide ahora la Generalitat de Cataluña, con el apoyo de Convergència i Unió, no es cambiar las reglas de juego del Tribunal Constitucional, sino hacer que estas se cumplan. Esta es la tesis que los socialistas catalanes están repitiendo en todos los foros en los que participan para intentar convencer de la bondad y legitimidad de sus tesis.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2010