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Los tres partidos retornan al consenso y apuestan por una fusión "equilibrada"

El PSdeG apuesta por "una caja querida por Galicia que nazca del consenso" - Los grupos sólo aceptarán que las cúpulas se mantengan dos años más

Después de siete meses, tres reuniones con la oposición, bastantes llamadas telefónicas y cientos de titulares en los medios de comunicación, los tres partidos representados en el Parlamento gallego han vuelto a la unanimidad para trabajar en la fusión de cajas. Al margen de posibles prórrogas, lo cierto es que quedan sólo ocho semanas para que caduque el plazo dado por Bruselas a los fondos de rescate (FROB) que necesitará la caja unida para salir a flote.

"Sólo contemplamos la fusión como escenario único y posible para las cajas gallegas", admitió ayer el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, tras reunirse con los líderes del PSdeG y BNG. Relegada de los discursos la exigencia de "paridad", pidió una unión financiera "equilibrada, que dé lugar a una caja representativa de los 315 ayuntamientos de Galicia".

El problema sigue siendo el reparto de poder entre ambas entidades

Feijóo: "Espero que nadie siga bloqueando el aval político a la fusión"

Pachi Vázquez le siguió: "Estamos en lo que en ciclismo se llama la escapada buena, es la que debería terminar con un acuerdo sobre el futuro del mapa financiero gallego. Le transmití al presidente que, desde el desencuentro inicial hasta hoy, pasaron muchas cosas. Pero hay que poner una barrera. Sólo nos importa mirar hacia delante y al futuro".

Lo que pasó para que los socialistas abandonasen el consenso es conocido: primero aceptaron la tramitación de una ley de cajas de la que acabaron desmarcándose. Fue a finales de diciembre, poco antes de que Feijóo se reuniese con el Banco de España para intentar convencer al regulador de las bondades de la operación. Esa reunión, organizada a espaldas de la oposición, también le sirvió a Vázquez de coartada para romper el consenso ante lo que consideró como "una fusión por la fuerza". Ahora Pachi Vázquez pide calma y trabajo para hilar la nueva caja: "Hay que abandonar la tentación totalitaria porque sólo va a haber una caja querida por Galicia cuando surja del acuerdo. Todos tenemos que trabajar discretamente, sin convertir esto en un reality. Esa nueva entidad tiene que tener dos elementos: solvencia y el cariño de todos los gallegos. Me pongo a ese trabajo". El presidente de la Xunta lo aplaudió y le lanzó un reproche: "Espero que nadie siga bloqueando el aval político a la fusión".

Después de tantas vueltas, en el terreno político las cosas vuelven a estar como al principio, con el añadido de que el Banco de España apuesta por la integración. Aunque el problema sigue siendo el mismo: la composición de los órganos de gobierno, léase sedes, presidencias y prórrogas de mandatos de los consejeros. En ocho reuniones técnicas, Caixanova ha hecho mínimas concesiones para lograr un pacto. El entorno de Caixa Galicia ha aprovechado esa postura maximalista para responsabilizar a Julio Fernández Gayoso de ser el único obstáculo por su supuesto afán de perpetuarse. Sin mencionarlo directamente, el propio Feijóo envía mensajes día sí, día también al veterano presidente. "Lo transitorio no debe frustrar lo permanente, lo temporal no debe frustrar lo definitivo", dijo ayer. Por si no quedaba claro, añadió: "Lo temporal son las personas. Lo definitivo, que Galicia tenga una gran caja solvente".

El portavoz nacional del BNG, Guillerme Vázquez, apoyó las advertencias de Feijóo: "Si yo fuese presidente, que no lo soy, desde luego no permitiría que mandaran más los presidentes de las cajas en este país que el propio presidente de la Xunta", El equilibrio que pide Feijóo debe, según el jefe del Ejecutivo, "empapar todas las decisiones de gobernanza, no hay otra posibilidad". Por eso a la reunión de hoy con el Banco de España no han sido invitados los directores (José Luis Méndez y José Luis Pego), para transmitir la idea, real o no, de que los aspectos técnicos (cierre de oficinas, bajas laborales, inyección de fondos públicos) se han superado. "La solvencia está contrastada. Lo lógico sería ir cerrando los flecos de la gobernanza y el protocolo de la fusión", apuntó Feijóo.

Y ese protocolo no puede perpetuar en el cargo a los miembros de las asambleas de cajas más allá de dos años. Eso, al menos, es lo que piensan los tres partidos, en contra del criterio de Caixanova, que pide cinco. "En otras fusiones hay periodos menores", apuntó Feijóo. "Cinco años me parecen excesivos. Dos años me gustan", explicó Pachi Vázquez. Ninguna fusión en marcha plantea periodos de transición tan elevados.

Guillerme Vázquez incluso pidió a Feijóo que sea él el que proponga el reparto de cargos sin dar por perdida "la batalla de la Lei de Caixas". El líder socialista planteó todo lo contrario: "Hay que retomar la ley en el Parlamento. Los propios acontecimientos la van a aparcar". No parece que el presidente esté por la labor: "La ley tiene el apoyo de los dos tercios de la Cámara. Pocas leyes han tenido tanto apoyo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2010