Primero se oyó un disparo, después se escucharon los gritos desesperados de Óscar Tamargo Moreno, un vecino de Aranjuez (51.000 habitantes) de 35 años que murió ayer tras recibir al menos tres disparos, dos de ellos en la cabeza. El supuesto autor de los tiros fue su vecino Juan Antonio Sánchez Tizón, que fue detenido instantes después del tiroteo por agentes del Cuerpo Nacional de Policía. Este crimen eleva a 15 las muertes violentas registradas en la región en lo que va de año.
Los problemas entre Tamargo y el vecindario del número 12 de la calle de los Olmos, en la ciudad ribereña, venían de lejos. La víctima, un consumidor habitual de drogas, se había enfrentado en más de una ocasión con los otros residentes.De hecho, ayer mismo por la mañana tuvo un juicio por supuestas amenazas. "Mi hijo era muy bueno. Tenía un corazón enorme y daba todo lo que tenía. El problema era cuando consumía droga. Cambiaba mucho y se volvía muy agresivo", recordaba anoche su padre, Eleuterio, en el domicilio familiar.
"Ha levantado el arma, se la ha puesto en la cabeza y ha disparado"
Según el relato del progenitor, Óscar se bajó ayer por la tarde a hacer una cometa para una vecina. Fue a recoger unas cañas y se metió en el patio trasero comunitario a hacer el artilugio. Mientras, Eleuterio se puso a hablar con otra residente. De repente se oyó una detonación. La mujer le dijo que eso había sido un disparo, pero el padre no le dio importancia. A los pocos segundos se escucharon los gritos desgarradores de Óscar. "Papá, rápido, baja que me ha pegado un tiro Toni" le decía. Eleuterio se asomó a la ventana y vio a su hijo tirado en el suelo, sangrando por un costado. Bajó todo lo rápido que pudo las escaleras desde el tercer piso en el que vive hasta el patio. Abrió la puerta y vio como Juan Antonio Sánchez daba un paso hacia delante y se dirigía, pistola en mano hacia su hijo. "Le he gritado: "¡Toni, no lo hagas! ¡Toni, no lo hagas!", pero no me ha hecho caso. Ha levantado el arma, se la ha puesto a mi hijo delante de la cabeza y le ha pegado dos tiros", decía anoche con gran entereza el padre.
Una de la balas le causó la muerte casi en el acto. Le entró por la parte frontal de la cabeza y le salió por el occipital, según informó una portavoz de Emergencias 112. Otra le atravesó por el cuello. Al lugar acudieron los facultativos de una UVI móvil del Summa, que se encontraron a la víctima en estado inconsciente. Tras intubarla y estabilizarla, la trasladaron al servicio de urgencias del hospital Doce de Octubre, con pronóstico crítico. Tamargo murió a las siete de la tarde, como consecuencia de los disparos recibidos en la cabeza.
La sala del 091 (teléfono de emergencias de la policía) recibió una llamada de lo que acababa de ocurrir. El comunicante era, supuestamente, el mismo autor de los hechos. Cuando llegaron los agentes de la comisaría, que se encuentra a unos 300 metros del lugar de los hechos, encontraron todavía a Sánchez Tizón con el arma en la mano. Fue detenido en el acto.
El padre de Óscar estaba ayer destrozado. Sufre de corazón, por lo que no quería hablar en principio con los periodistas. Su hijo era el pequeño de siete hermanos. "Todos los vecinos le habían tomado manía porque se dedicaba a hacer cosas y a entretenerse en el patio y eso a la gente no le gustaba", decía el progenitor. También reconocía que su hijo era "problemático" y que se había metido en problemas. De hecho, Eleuterio y su esposa, ya fallecida, le habían denunciado por malos tratos. Como se saltó la orden de alejamiento, estuvo un tiempo en prisión.
Los vecinos de la calle de los Olmos se quedaron ayer sorprendidos de que la víctima fuera Óscar. "¿Qué ha sido Tamargo? Todos pensamos que había sido al contrario", se preguntaban algunos residentes. De hecho, los padres del supuesto homicida viven en el piso bajo del mismo bloque. Este, que tiene una pierna ortopédica, es el hermano de la cuñada de Eleuterio Tamargo. Separado hace tiempo, vivía ahora con una nueva novia. "Lo que no sé es dónde pudo sacar la pistola. ¿Cómo se ha hecho con ella?", se preguntaba el propio Eleuterio. Fuentes policiales explicaron que el arma de fuego era ilegal y tenía borrado el número de serie. También fue recuperada por los agentes.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2010