En la edición del lunes 3 de mayo, EL PAÍS publicó un artículo en el que se afirmaba que el último informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) "propina un fuerte tirón de orejas al Gobierno de España por no haber creado un cuerpo de funcionarios especializado en cooperación internacional y dejar esta tarea en manos de los diplomáticos del Ministerio de Asuntos Exteriores".
El informe al que alude es la comunicación que dirige el presidente del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE a los Estados miembros que lo integran con los resultados del examen intermedio de nuestra cooperación al que España se sometió voluntariamente.
Frente a lo que se afirma en dicho artículo, el documento únicamente señala que tras haber aumentado en 400 personas el personal de la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID), "la mayoría de los nuevos puestos de plantilla han procedido de otras partes de la Administración (en su mayoría del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación)". Esta afirmación se limita a constatar el hecho de que el personal de la AECID está compuesto principalmente por funcionarios, sin que en ningún lugar de dicho informe se valore esta cuestión, ni el hecho de que los funcionarios sean diplomáticos o no, lo que por otro lado es lógico, ya que la AECID es una agencia estatal adscrita al Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación.
El documento, que no entra a valorar el tipo de personal que ha de trabajar en la cooperación española, tampoco reclama la creación de ningún tipo de cuerpo de funcionarios especializado en cooperación, ni critica que los funcionarios diplomáticos se ocupen de la cooperación al desarrollo, como, de hecho, han venido haciendo desde la creación de la Agencia, contribuyendo como el resto del personal a la tarea común de todos, funcionarios o no, de la lucha contra la pobreza en el mundo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2010