Desacoplamiento, separación de lo que estaba acoplado. Últimamente se utiliza mucho en la Política Agraria Comunitaria, pero en esta ocasión nos vamos a referir al decoupling del Sistema Económico y Financiero heredado de la II Guerra Mundial con los Acuerdos de Bretton Woods en julio de 1944. A este sistema lo dimos en llamar occidental y ha durado hasta 2000. Estados Unidos y el dólar lideraban unas economías a las que nos fuimos acoplando y que han dado resultados positivos durante 56 años.
En la primera década del tercer milenio, la Tierra cambia de líder. China, su enorme población y crecimiento económico pasan a dirigir el planeta. Con su sistema económico mixto-comunista interno, de mercado en el exterior, unido a un evidente dumping monetario, nos gana en competitividad. Produce más y nos vende más barato. Fábricas más modernas, buena formación, alto potencial de consumo interno y subvención al valor de su moneda nos relegan al segundo lugar.
Sólo devaluar el euro nos haría ser más competitivos, pero tendríamos que pagar más por el petróleo que no tenemos, de ahí la importancia de cambiar a su vez nuestro modelo energético. De no hacer esto, caeremos en el desacoplamiento -que también puede significar descarrilamiento- del Primer Mundo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2010