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Trias y Mas alertan del exceso de confianza en la victoria nacionalista

Los líderes de CiU dicen que "ya toca" el cambio después de 32 años de PSC

Era el acto de proclamación de Xavier Trias como candidato de CiU a la alcaldía de Barcelona, pero parecía que alguien le iba a dar la vara de mando de la ciudad en cualquier momento. El clima de euforia de la militancia nacionalista a seis meses vista de las autonómicas y a un año de las municipales por los vaticinios de todas las encuestas fue saboreado ayer por los dos candidatos, Artur Mas y Trias, respectivamente, en un acto que llenó lo que fue el vestíbulo de la estación del Nord. Ambos, sin embargo, llamaron a la cautela y a evitar dar las batallas por ganadas. Sobre todo Mas, que vino a decir que lo primero era lo suyo. "El discurso que tenía el PSC cuando gobernaba Pujol era que tocaba el cambio después de 23 años. ¿Y qué tenemos que decir nosotros si están al frente de la capital de Cataluña desde hace 32?", se preguntaba Mas.

Con grandes esperanzas en el doblete, Trias dijo que no es cierta la teoría del equilibrio: "No es cierto que si gana Mas perjudique a la batalla de Barcelona, al revés, será una gran ayuda". Para el candidato nacionalista a la alcaldía, el cambio es ahora más realidad que nunca. "No sólo por el desastre de la consulta de la Diagonal o por el despilfarro en ella, o por destinar 25 millones de euros a poner focas en el zoo marino, o el malgasto de recursos públicos en la propaganda y publicidad del alcalde, sino porque ahora somos alternativa en todos los barrios. Hace años me decían: ánimo Trias, pero a mí me sonaba a 'te acompaño en el sentimiento'. Ahora noto que es de verdad". Su receta para el cambio es más política social -"apostamos más por ella que algunos que dicen ser de izquierda"-, más confianza en el llamado tercer sector para que asuma gran parte de la gestión de la política social, más confianza en la sociedad civil y en su capacidad emprendedora y más educación y creatividad.

La voz de CiU que más se dedicó a atacar al alcalde, Jordi Hereu, fue la de su secretario general, Josep Anton Duran i Lleida: "Están acabados. La única virtud de Hereu es haber hecho bueno a Joan Clos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de junio de 2010