El 20 de enero de 2009 un vecino del barrio de Benimaclet, en Valencia, se llevó el susto de su vida. Abrió una maleta negra, de grandes proporciones, abandonada en un descampado del barrio y en su interior, acuchillado hasta la muerte, atado con cinta adhesiva, descubrió el cadáver de José Torres, un ciudadano hondureño de 26 años. Por si la historia no era lo bastante rocambolesca, la rápida actuación de la policía (detuvo en 48 horas a los sospechosos, posteriormente condenados) destapó un trágico culebrón.
Torres, según el jurado popular que juzgó el caso en septiembre, murió a manos de la madre de su novia y su compañero. Éste, además, había sido pareja sentimental de la novia de Torres antes de iniciar la relación con la madre.
La novia, Carol Lissethe, 21 años, denunció la desaparición de Torres a la policía. Describió sus tatuajes y comentó que en su casa (que compartían los cuatro) solo faltaba una maleta enorme. Los agentes cruzaron la información y detuvieron a su madre, Sonia Leticia Medina, de 40 años, y a su pareja, Emmanuel Martínez, de 25. El jurado popular los encontró culpables a ambos y fueron condenados a 12 años y medio de cárcel por homicidio.
La apelación de aquella condena llegó ayer a la Sala Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia valenciano. La defensa de ambos solicitó la nulidad. Por si no la lograba, el abogado de Emmanuel Martínez argumentó que su defendido padecía en el momento de los hechos trastorno de la personalidad, por lo que pidió que la pena le fuera rebajada a 10 años. La abogada de Sonia Leticia Medina insistió, por su lado, en que la implicación de su defendida en la muerte de Torres no había quedado acreditada: su pareja la situó en la casa en su primera declaración ante la policía, pero lo ha negado desde entonces. La abogada reclamó por ello la absolución.
El fiscal pidió corregir un "lapsus de escritura" del propio ministerio público por el cual (cárcel aparte) solo Emmanuel Medina fue condenado a pagar la responsabilidad civil, y solicitó ampliar la obligación a Sonia Leticia Medina. Los beneficiarios son Carol Lissethe, la hija que esta concibió con Torres antes de fallecer, y los padres de la víctima.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 2011