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Reportaje:

Nuevo volante, más difícil todavía

Los pilotos de fórmula 1 se enfrentan a unos cambios que complican la conducción

Nada más llegar a Ferrari, hace poco más de un año, Fernando Alonso reformuló la distribución de los múltiples botones del volante del F10 y simplificó su manejo. Una buena idea si se atiende a dos de los cambios en el reglamento para la próxima temporada: la reintroducción del KERS (un sistema que recupera la energía cinética en las frenadas) y la entrada en escena del alerón trasero móvil, dos dispositivos que el piloto debe activar mientras conduce a toda pastilla. Vamos, el más difícil todavía.

Ayer, en la primera sesión de ensayos de 2011, ya metido en el nuevo F150, Alonso fue el que más vueltas dio al circuito valenciano de Cheste (97) y se pasó el día dando caña al volante para comprobar que todo funciona como es debido.

El KERS no parece un problema porque los monoplazas de hace dos temporadas ya lo incorporaban y las escuderías se han limitado a reducir sus dimensiones y su peso. La cosa se complica, sin embargo, con la aleta trasera móvil, sobre todo por el protocolo que deberá establecerse para recurrir a ella. Su funcionamiento es sencillo: las dos hojas que dividen longitudinalmente la pieza están plegadas y actúan de forma normal hasta que el coche en cuestión se acerca al que circula delante. Se prevé que en ese momento el piloto reciba la autorización de la Dirección de Carrera, probablemente mediante un chivato que se le encenderá en el volante. En ese instante dará a uno de los botones, abrirá las dos palas y dejará sin efecto el alerón con el consiguiente aumento de velocidad del coche, con mucha menos resistencia al aire.

Los hay que, como Aldo Costa, director técnico de Ferrari, consideran una temeridad que el corredor deba estar pendiente de tantos chismes mientras circula a más de 300 kilómetros por hora en muchos casos. Otros, como Alonso, se resignan y tratan de adaptarse cuanto antes. "Lo que hemos hecho hoy ha sido probarlo todo para verificar que funciona bien. Por la mañana me he centrado en activar los dos sistemas por separado y por la tarde ya lo he comenzado a hacer todo a la vez", dijo el asturiano; "entonces me he notado más cómodo. De todas formas, en los próximos ensayos, en Jerez [del 10 al 13 de febrero], ya deberíamos tenerlo superado. Tendría que salirnos de forma más automática".

"Cuesta un poco acostumbrarse al funcionamiento del alerón", coincidió Nico Rosberg, que estrenó el W02 de Mercedes. "Tú pulsas el botón, notas que el coche es un poco más rápido, llegas a la curva, lo sueltas y frenas. Y entonces piensas: 'Mira que si no ha vuelto a su posición natural...'. Realmente, su activación no es tan distinta a la del KERS, pero será preciso hacer algún ajuste. Por ejemplo, no sabes cuánto tiempo necesita para volver a su sitio", ahondó el compañero de Michael Schumacher.

"Todos, de la FIA a la Dirección de Carrera pasando por los equipos y los pilotos, deberemos tener un periodo de aprendizaje", atestigua Stefano Domenicali, el jefe de Ferrari; "la idea es buena porque su objetivo es facilitar los adelantamientos. Ha habido técnicos investigando cuál era la mejor forma de conseguirlo y han llegado a esta conclusión. Por el bien de la F-1, hay que pensar que funcionará".

"Si las carreras se vuelven más emocionantes, no hay más que hablar. Puede ser bueno, en especial en las primeras vueltas, cuando todos estamos juntos. Pero no se trata de una solución sencilla. Tenemos muchas cosas en las que pensar porque, por ejemplo, cuando activamos el KERS, solo dura unos segundos. Habrá que estar muy centrado", puntualizó Rosberg, que hoy cederá el sitio a Schumacher para que comience a adaptarse a él. Si el año pasado ya lo pasó mal, la que se le viene encima al Kaiser es de aúpa.

400 kilómetros de Alonso

Fernando Alonso terminó el quinto la sesión de ayer en Cheste, pero, lejos de alarmarse por haber rodado ocho décimas de segundo más lento que Sebastian Vettel, lo vio como algo normal. "Me he dedicado a hacer kilómetros [casi 400], a dar muchas vueltas para ganar fiabilidad", dijo el español, el que más vueltas dio: 97.

"¿Se puede sacar alguna conclusión de este entrenamiento y estos tiempos?", le preguntaron. "Me haréis esta pregunta todos los días hasta que lleguemos a Bahréin [13 de marzo] y no la voy a poder responder nunca. El año pasado, en Barcelona, en las últimas pruebas, terminamos los séptimos, una décima por detrás de los Sauber y los Force India. Luego llegó la primera carrera, ganamos y les doblamos", respondió el corredor de Ferrari, que hoy volverá a meterse en el coche y mañana dará el relevo a su compañero, Felipe Massa.

Acerca de la presentación del RB7, la apuesta de Red Bull, Alonso fue tajante: "Le he preguntado a uno de los ingenieros si habíamos visto algo del Red Bull y me ha respondido: '¿Quién se presentaba hoy?' Tenemos demasiado trabajo para fijarnos en los demás".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 2011

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