Cuando era estudiante, el conselleiro de Economía, Javier Guerra, veía a los empresarios como señores "con una gran barriga, un gran puro, un Rolls-Royce aparcado en la puerta; como gente cínica que solo quería aprovecharse del trabajo ajeno". Esa visión que él fue cambiando con el tiempo sigue todavía instalada en algunas personas y es, en su opinión, uno de los mayores escollos para el emprendimiento.
Esa falta de entusiasmo, de reconocimiento a quienes ponen en marcha una idea arriesgando su patrimonio, es también, según la profesora Loreto Fernández, uno de los defectos contra los que tiene que luchar Galicia para mejorar el nivel de iniciativa empresarial. La Cátedra Bancaja de Jóvenes Emprendedores, que ella dirige y ayer fue inaugurada en la Universidade de Santiago por el conselleiro, trata de ser una ayuda para este propósito.
"No se parece al 'mítico' tostón de conferencias", dice un alumno
Guerra trató de convencer al centenar de estudiantes que asistieron a esta primera sesión informativa de que el emprendimiento es "necesario para sacar adelante la economía" y de que los empresarios son personas, "al menos, igual de solidarias que las demás". Guerra tiene a sus espaldas una exitosa carrera empresarial con la sociedad El Secreto del Mar, que fabrica, entre otras la marca de ropa juvenil, El Niño. En la facultad de Económicas, donde estudió hace más de dos décadas, animó a los alumnos a que saquen adelante sus ideas. "La diferencia entre un emprendedor y el que no lo es se ve en los ojos. Si te chispan, si estás convencido de una idea, es que lo eres", aseguró. Pero ensalzó además el valor del fracaso, porque de los proyectos fallidos "también se aprende".
Esa cultura de la iniciativa empresarial que trata de difundir la cátedra se concreta en una actividad complementaria a las clases universitarias, dirigida a cualquier alumno o recién titulado de la USC, muy práctica, que poco tiene que ver con la mayoría de las lecciones magistrales que escuchan desde sus aulas. Son 66 horas en las que, según Román Iglesias, un estudiante de Administración de Empresas que ya participó el año pasado, no se parece en nada al "mítico tostón de ciclo de conferencias". Según la directora, si cuando entran los alumnos, uno de cada diez tiene idea de montar una empresa, al finalizar, un 60% se ve capaz de emprender. Iglesias ya está dando sus primeros pasos con una página web (coolneeded.com) que pretende convertirse en un negocio de tendencias y moda.
Este estudiante ve en Internet una de las formas más accesibles de emprender, dado que los costes son mucho más reducidos que en otros negocios. Loreto Fernández ratifica que, si bien este suele ser un ámbito más propio de carreras más experimentales, casi todos los futuros empresarios tienen a la red como una referencia dentro de sus proyectos.
Casi todos los que comienzan y buscan asesoramiento público en la autonomía son remitidos a BIC Galicia, un organismo dependiente de Consellería de Economía e Industria que pretende fomentar el espíritu emprendedor y que asesora a quienes deciden montar una empresa. Su directora, Maite Cancelo, explica que una forma de quitar este imaginario del empresario del puro es inculcando otra mentalidad desde la infancia. Desarrolla un programa con la Consellería de Educación que trabaja con alumnos de todos los niveles formativos para que no descarten el autoempleo como opción de futuro.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 2011