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Protestas ciudadanas

El 15-M boicoteará las tomas de posesión de los alcaldes

Los indignados hablan por primera vez de invitar a políticos a las asambleas para debatir sus propuestas

Los representantes de las 56 ciudades a las que se ha extendido el Movimiento 15-M acordaron ayer en Madrid acudir "de forma masiva" a la toma de posesión de los alcaldes de sus localidades, fijada para el sábado 11, y "boicotear con pitadas" los actos públicos en los que estos participen. El fin último de este encuentro estatal es mantener vivo el movimiento más allá de los campamentos, que tarde o temprano se tendrán que levantar.

Reunidos durante todo el fin de semana en la Puerta del Sol, los emisarios de las ciudades involucradas en las protestas llegaron también al acuerdo de organizar una movilización para la semana siguiente a la investidura, concretamente el día 19. Se está trabajando para que esta protesta se extienda por el resto de países que simpatizaron con las reivindicaciones de los indignados, especialmente a Portugal.

Emisarios de 56 ciudades convocan para el día 19 una gran movilización

La reunión sirvió también para que por primera vez en Sol se valorase la opción de invitar a políticos a las asambleas. Una iniciativa que rompe con la cerrazón que ha mantenido el campamento hasta ahora, que bajo el "no nos representan", se había negado siempre a cualquier interlocución con representantes políticos. De todos modos, los acampados hablan de "dinamitar acciones políticas" de aquí en adelante. Para ello harán caceroladas en las investiduras, intentarán prohibir la publicidad institucional por considerarla inútil y un gasto superfluo y proporcionarán "escoltas zombis" a los políticos. Se trata de un grupo de manifestantes que les acompañarán simbólicamente en los actos públicos. Así no se olvidarán, piensan los miembros del 15-M, de que el movimiento sigue en pie. Los representantes estatales han puesto en común durante los últimos tres días todas las acciones que han protagonizado desde que surgió el movimiento. Con este encuentro se ha pretendido mejorar la coordinación entre las distintas acampadas. A partir de ahora se comunicarán a través de una red social propia ("una alternativa libre a Facebook") y utilizarán unas herramientas telemáticas para recoger propuestas de la ciudadanía.

Lo que ha quedado claro es que cada una de las ciudades decidirá la permanencia de sus acampadas "de manera autónoma". Sevilla, por ejemplo, anunció ayer que la mantendrá al menos hasta el día 19, coincidiendo con la marcha organizada.

Las ciudades, a fin de cuentas, consideran que es necesario alcanzar un consenso a nivel nacional en cuanto a objetivos, principios y crear una hoja de ruta clara que marque el futuro del movimiento. Los indignados han pretendido así aplacar las críticas de los que les acusan de no saber qué quieren en realidad. Para acabar con eso, los representantes de las ciudades llegaron el viernes a Madrid cargados de reivindicaciones que pusieron en común en un primer encuentro celebrado en la plaza de El Carmen. Había propuestas de todo tipo. Un portavoz de Torrelavega (Cantabria) hablaba de crear un Gobierno paralelo, se entiende que simbólico, que aglutine "el poder del pueblo" y sustituya al salido de las urnas. Esa iniciativa al final no contó con apoyos.

La que sí salió adelante fue la de Barcelona. Se van a organizar siete caravanas que salgan desde todos los rincones del país para que el espíritu del movimiento llegue a todos los pueblos. La idea es que se vaya sumando gente a esas comitivas, que serán recibidas en Madrid a mediados de julio. Con esta y otras propuestas se quiere mantener vivo el 15-M.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 2011