Los indignados de plaza de Cataluña decidieron al filo de la medianoche y por abrumadora mayoría (solo una veintena de votos en contra) concluir la acampada nocturna, lo que se hará efectivo a partir de hoy, lunes, según uno de los portavoces de la protesta. Otras fuentes apuntaban, sin embargo, que la decisión será efectiva a lo largo de la semana. La céntrica plaza continuará siendo un referente en la celebración de asambleas del movimiento que la ocupaba desde el pasado 15 de mayo. A esta decisión se llegó después que se elaboraran tres documentos, uno de los cuales admitió que la acampada "tal como está hasta ahora implica un desgaste y unas dinámicas que es necesario reorientar".
La lluvia obligó a suspender la asamblea de anoche en Madrid
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Ese texto, que anoche fue sometido a votación en la asamblea, cosecho un amplia mayoría. "Ni siquiera los contamos porque eran unos 700 votos a favor y una veintena en contra", aseguró un portavoz de los acampados. El texto reconoce que las asambleas absorben mucho tiempo, que se producen "problemas y peleas", que "algunos compañeros han tenido problemas de salud" y que como consecuencia del cansancio hace días que no hay servicio de cocina. Por todo ello, la idea es continuar en la plaza pero simplificando las estructuras físicas, centrándose en la actividad de día y en la conexión con los barrios.
El futuro de los asentamientos sigue siendo el gran interrogante del Movimiento 15-M. En el caso de la Puerta del Sol, cada vez son más las voces que abogan por levantar el campamento, pero cada vez que se ha planteado el asunto en una asamblea, el resultado ha sido negativo. Basta que un grupo de personas se oponga a ello para que la medida se eche para atrás. El sistema asambleario por el que se rigen los indignados madrileños les impide pasar por encima de la opinión de los que no se quieren marchar, aunque sean minoría.
Durante la breve asamblea celebrada ayer, la comisión de asesoramiento legal recomendó levantar el campamento el próximo domingo y dejar en el lugar un punto de enlace e información. Sin embargo, la lluvia obligó a suspender la asamblea y la decisión quedó postergada hasta hoy.
La acampada de Madrid se ha partido en dos. Los representantes del movimiento de todas las ciudades de España debatían ayer en una esquina de la Puerta del Sol la forma de mantener vivo el movimiento. Cogían el micrófono y se dirigían con pasión a quienes escuchaban. Mientras, un centenar de personas permanecían en el asentamiento ajenas a cualquier debate constructivo, durmiendo en las tiendas de campaña o tocando la guitarra. A un grupo de ellos se le conoce como la "tribu Quechua", por la marca de sus tiendas de campaña. Se pasan los días tocando los bongos, sin mostrar interés por el devenir del movimiento.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 2011