El retroceso de la inflación se ha debido, ante todo, al descenso de los precios de los carburantes, que bajaron el 4,8% respecto a junio y el 1,2% en comparación con julio de 2000.
En junio, los carburantes todavía costaban un 3,1% más que en el mismo mes del año precedente y en mayo, el aumento interanual incluso había alcanzado un 15,4%.
Así, mientras en los primeros meses del año, el precio de los derivados del crudo todavía había presionado al alza la tasa de inflación, en julio ocurrió lo contrario, pues excluyendo estos productos de los cálculos, el IPC interanual alcanzó un 2,8%.
Los productos alimenticios se abarataron el 0,5% respecto a junio, aunque aumentaron el 6,8 respecto a julio del año pasado.
La mayor subida interanual la registraron los precios de la fruta, que aumentaron el 10,2%, seguidos de la carne y las verduras, que subieron ambos el 9,6%.
Por otro lado, retrocedieron los precios del café, en un 4, 9% respecto a julio de 2000, así como los de los aparatos de alta fidelidad (4%) y de vídeo (4,5%).
El índice armonizado -utilizado en el cálculo europeo- registró asimismo una subida interanual del 2,6%.
El buen dato de la inflación en julio ha dado un respiro al Gobierno de Schröder, que ayer recibió un jarro de agua fría con las cifras de desempleo según las cuales 104.000 personas más pasaron a engrosar las listas de paro en el país el pasado mes de julio.