La policía francesa ha encontrado hoy un taller "muy importante" de fabricación de explosivos de ETA en una casa situada en el País Vasco francés. En la operación han sido detenidas dos personas: el presunto terrorista, que según fuentes de la investigación puede ser Zeberio Aierbe, y un pastor, propietario de la vivienda en la que se encontraba el arsenal. La policía francesa ha enviado a España las huellas digitales del supuesto etarra para confirmar su identidad.
El hallazgo del escondrijo de ETA se ha producido en la localidad de Saint-Michel, muy cerca de Saint Jean Pied de Port. El presunto terrorista detenido, Zeberio Aierbe, de 38 años, estaba armado en el momento de la detención. Fuentes de la investigación han precisado que Aierbe fue arrestado en Costa Rica en 1996, cuando llegaba de Nicaragua con documentación falsa, después de pasar varios años en México, y fue condenado a un año de prisión en el país centroamericano. El dueño del caserío Lakoa, lugar en el que se ha encontrado el arsenal, es el apicultor y pastor Jean-Marie Sempée, de 50 años, que además conduce el autobús escolar de la localidad.
El descubrimiento del taller de explosivos y las detenciones se producen dos días después del golpe policial dado a la dirección de la banda con el arresto del presunto jefe de logística Iñaki Esparza Luri, el dirigente Félix Alberto López de Lacalle, Mobutu, y su compañera y lugarteniente, Mercedes Chivite.
Al parecer, la documentación encontrada en el arresto de Mobutu el pasado viernes cerca de Angulema, en el oeste de Francia, llevó a la policía hasta Saint-Michel. En las dependencias del caserío, situado en el centro de la aldea, los agentes han encontrado armas cortas y largas, explosivos de todo tipo, granadas Jotake, proyectiles anticarro, municiones y material electrónico "en gran abundancia". Este taller de explosivos ha sido comparado por su importancia con el desmantelado en 1993 en la localidad vascofrancesa de Bidart.
La aldea de Saint-Michel está situada a unos 100 kilómetros de la localidad pirenaica de Bagneres-de Bigorre, donde el pasado viernes por la noche la policía descubrió en un piso dos bombas lapa y dos ollas llenas de explosivos.