Al menos seis civiles han muerto y otros 15 han resultado heridos en un bombardeo de aviones estadounidenses y británicos en la provincia de Basora, al sur de Irak, según ha informado la agencia de noticias oficial iraquí INA. Fuentes del Pentágono han afirmado que estos ataques representan un cambio en la estrategia seguida por EE UU y el Reino Unido en la llamada zona de exclusión aérea.
Aviones británicos y estadounidenses patrullan regularmente la zona, declarada unilateralmente por Washington y Londres para proteger a la minoría kurda al final de la guerra del Golfo en 1991. No obstante, el mando aliado parece haber ampliado sus objetivos militares en esta zona.
Así, los nuevos objetivos en los últimos días incluyen sistemas de misiles tierra-tierra y varias lanzaderas de cohetes que podrían ser utilizados por los iraquíes contra tropas de tierra o países vecinos como Kuwait. Según la analista Loren Thompson, del Instituto Lexington, sin embargo, "el ejército estadounidense está aprovechando las zonas de exclusión aérea para preparar el escenario de batalla para la guerra".
Mientras los ataques contra el sistema de defensa aérea parecen haberse intensificado, algunos son bombardeos repetidos contra objetivos que Irak continúa reparando, según apunta el corresponsal de la BBC, Nick Childs. La posición pública de Washington y Londres es todavía que sólo atacarán en defensa propia si sus patrullas son objetivo de los iraquíes.
Sin embargo, los iraquíes aseguran que los aviones occidentales están atacando objetivos civiles. De hecho, el régimen de Sadam Husein ha advertido de que podría interrumpir la destrucción de los misiles Al Samud 2 si EE UU continúa amenazando con atacar sin el apoyo de la ONU.