El régimen comunista de Corea del Norte ha celebrado esta mañana el 55 aniversario de la fundación del país con un gran desfile militar en el que, en contra de lo previsto, no se han exhibido los nuevos misiles de largo alcance. El primer desfile militar de los últimos 11 años celebrado en la plaza de Kim Il Sung de Pyongyang, con formaciones de millares de soldados y una multitud con flores rojas, ha sido presidido por el enigmático líder Kim Jong Il, acompañado de otras altas autoridades del país, según las imágenes difundidas por la Televisión Central norcoreana.
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El acto conmemorativo se ha iniciado a las 9.00 hora local (2.00 en la España peninsular) con la llegada del líder norcoreano acompañado por Kim Young Nam, presidente de la Asamblea Suprema Popular, y por Jo Myong Rok, primer vicepresidente de la Comisión Nacional de Defensa. En el desfile han participado unos 20.000 soldados de los ejércitos de Tierra, Mar y Aire, armados con sus fusiles pero sin otro tipo de armamento. En su discurso, el jefe del Ejército Popular, Kim Young Chun, ha acusado a Estados Unidos de no abandonar su política hostil hacia el régimen de Pyongyang y ha reiterado una vez más las intenciones de su país de potenciar su poder nuclear disuasorio.
En esta misma línea, el periódico oficialista de Corea del Norte Rodong Sinmun destaca en su editorial de hoy la unidad de los norcoreanos con su líder y expresa la voluntad de "luchar hasta el final contra los imperialistas" estadounidenses. El rotativo califica el 55 aniversario de la fundación del país como una fiesta política para exhibir el "invencible poderío" del régimen norcoreano y subraya la necesidad de potenciar su fuerza militar en defensa propia. El diario añade que la independencia es la vida de su país y que no debe ceder ni un milímetro para defender los intereses nacionales.
Respeto al clima de diálogo
En vísperas del aniversario, la prensa surcoreana apuntó que Pyongyang mostraría en los desfiles de hoy sus misiles, en concreto el nuevo misil balístico capaz de alcanzar cualquier punto en 4.000 kilómetros, lo que supondría un agravamiento de la actual crisis nuclear que vive la península. El último desfile militar con armamento que el país comunista organizó fue en 1992, con el motivo del 60 aniversario de la fundación de su Ejército Popular.
Para el Gobierno surcoreano, la actitud de moderación de Pyongyang muestra su voluntad de no romper el clima de diálogo creado en la reunión multilateral sobre el programa nuclear norcoreano, que se celebró en Pekín el pasado mes de agosto. En este sentido, un funcionario del Gobierno de Seúl ha indicado que Corea del Norte es más consciente de la necesidad de diálogo y ha manifestado su creencia de que ese país no tomará acciones que perjudiquen el futuro diálogo. Algunos analistas consideran que este gesto es una muestra de que las reiteradas acusaciones norcoreanas a la falta de éxito de las negociaciones multipartitas no son un rechazo, sino una táctica para ejercer presión sobre EE UU de cara a la próxima ronda de conversaciones.
El aniversario coincide con el comienzo de la segunda era del líder Kim Jong Il, que fue proclamado la semana pasada por la Asamblea Suprema Popular del país como máximo jefe de defensa de Corea del Norte. En 1948 los comunistas proclamaron la República Popular Democática de Corea y erigieron a Kim Il Sung como fundador de la patria. Desde entonces, ha sido el país más hermético del planeta. Tras la muerte del líder, ocurrida en 1994 en extrañas circunstancias, su hijo Kim Jong Il heredó el poder e inició un proceso de apertura que culminó con el anuncio, en 2002, de una reforma económica con incipientes ensayos capitalistas, ahora truncada por la crisis nuclear.