El rey Gyanendra de Nepal ha nombrado hoy un gabinete de monárquicos para dirigir el país, donde decenas de líderes políticos, sindicales y estudiantiles han sido detenidos y los medios de comunicación puestos bajo control militar después de que ayer Gyanendra destituyese al Gobierno, asumiera todos los poderes para los próximos tres años y declarara el estado de emergencia.
La emisora oficial Radio Nepal ha anunciado la composición del nuevo gabinete, formado por nueve monárquicos y un comunista, que encabezará directamente el rey, quien dijo ayer que pretende con la destitución del Gobierno "restaurar la paz y la democracia efectivas en el país dentro de los próximos tres años". El monárquico Rames Nath Pandey ha sido designado ministro de Asuntos Exteriores y el líder comunista Radha Krishna Mainali, ministro de Deportes y Educación, según la radio.
Además del primer ministro destituido ayer por el rey, Sher Bahadur Deuba, y del líder del principal grupo aliado de su Gobierno, Madhav Kumar Nepal, secretario general del Partido Comunista de Nepal-Marxista Leninista Unificado (NCP-UML), los dirigentes de la mayoría de los partidos nepalíes se encuentran bajo arresto domiciliario, han señalado a Efe portavoces de esas formaciones. Entre los detenidos en sus casas está el líder del Partido del Congreso de Nepal (NCP), Girija Prasad Koirala, que hasta ahora encabezaba la oposición al Ejecutivo. Las fuentes de los partidos han indicado que dirigentes de menor rango fueron arrestados ayer por soldados y se encuentran recluidos en un club militar de la capital, Katmandú.
Censura
Miembros de las Fuerzas Armadas y de los cuerpos de seguridad realizaron ayer redadas en las que detuvieron a numerosos dirigentes sindicales y estudiantiles, algunos de ellos relacionados con grupos que apoyan a la guerrilla maoísta, que han sido trasladados a lugares no revelados, han agregado las fuentes.
Los directores de periódicos y emisoras de radio de la capital nepalí han sido convocados a una reunión en el palacio real y se les han hecho "serias advertencias" de que no deben difundir informaciones contrarias a las medidas adoptadas por Gyanendra, han relatado a Efe varios de ellos. Oficiales del Ejército han sido enviados a las sedes de las cadenas de radio y televisión para censurar su programación y se ha avisado a los medios de que, debido al estado de emergencia, han sido suspendidos los derechos constitucionales, entre ellos los de libertad de expresión y libertad de prensa.
Soldados con vehículos blindados custodian los edificios públicos de Katmandú, las instalaciones de la radio y la televisión estatales y las zonas más transitadas para evitar posibles altercados y protestas. La situación en las calles de Katmandú permanece tranquila, con abundante presencia policial y militar, y numerosos controles de vehículos y de viandantes en los cruces de carreteras. Las comunicaciones telefónicas están cortadas desde ayer en la capital, lo mismo que los servicios de internet, aunque se mantienen algunas transmisiones por satélite con el resto del mundo.
El aeropuerto de Katmandú, en el que ayer no se permitió el aterrizaje de aviones, aunque los aparatos de compañías internacionales que se encontraban allí pudieron partir rumbo a sus destinos, tiene previsto recibir algunos vuelos especiales, pero no ha vuelto a la normalidad, según portavoces de aerolíneas indias.
Preocupación en la India
Tras destituir ayer al Gobierno de Deuba y acusarlo de haber fracasado en controlar a la guerrilla maoísta y de no haber creado las condiciones para celebrar comicios legislativos en el país, el monarca declaró el estado de emergencia y asumió directamente el poder. El Gobierno de la India, vecino de Nepal, emitió ayer un comunicado en el que criticaba con dureza las medidas adoptadas por el rey y se mostraba "gravemente preocupado" por "el serio retroceso de la causa de la democracia en Nepal". Para la India, las medidas adoptadas por el rey Gyanendra "sólo pueden beneficiar a las fuerzas que quieren minar la democracia y la propia institución de la monarquía", en referencia a la guerrilla maoísta, que desde hace nueve años lucha por derrocar a la monarquía y por la instauración de una república de corte comunista en Nepal.
La guerrilla maoísta no ha respondido al ultimátum que le impuso el destituido primer ministro para entablar negociaciones de paz a más tardar el 13 de enero. Desde entonces el ruido de sables en Katmandú ha ido en aumento. Los más fieles partidarios del monarca, incluida una parte del generalato, le aconsejaron que tomara en sus manos las riendas del Gobierno para hacer frente a la crisis.
El departamento de Estado de EE UU ha manifestado en términos similares a los del Gobierno indio su "profunda preocupación por este paso atrás de la democracia", mientras el Reino Unido ha pedido la "inmediata restauración de la democracia multipartidista" y ha anunciado que revisará su ayuda a Nepal. Estados Unidos, el Reino Unido y la India son los principales apoyos y suministradores de armamento y entrenamiento al Ejército nepalí en su lucha contra la guerrilla maoísta. El secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, ha señalado que las medidas de Gyanendra "no pueden ayudar a la paz y la estabilidad en Nepal".
Gyanendra nunca ha tenido un gran apoyo popular. Accedió al trono en 2001 después del dramático asesinato de su hermano el rey Birendra, que era casi venerado como un dios viviente por su pueblo. Toda la familia real fue masacrada en un extraño arrebato del príncipe heredero Dipendra, quien después supuestamente se suicidó. Nepal abolió la monarquía absoluta en 1991, cuando celebró las primeras elecciones libres y nombró primer ministro al ganador de los comicios.