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La OMS recomienda una dieta equilibrada y ejercicio para prevenir las enfermedades crónicas

El 59% de los fallecimientos registrados en el mundo en 2001 se debieron a este tipo de enfermedades

Consumir pocas grasas y azúcares, comer al menos 400 gramos de frutas y legumbres al día y realizar una actividad física al menos durante una hora diaria son las mejores formas para combatir las enfermedades crónicas, según un informe que publican hoy la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

El documento incluye nuevas recomendaciones sobre alimentación y ejercicio físico para ayudar a los Gobiernos a prevenir las muertes e incapacidades debidas a las principales enfermedades crónicas, entre las que destacan los problemas cardiovasculares, el cáncer, la diabetes y la obesidad. Estas enfermedades son "cada año más mortales", según señalan la OMS y la FAO. En 2001, fueron el origen de cerca del 59% de los fallecimientos registrados en el mundo según precisan las dos instituciones de la ONU.

Gran parte de las muertes atribuidas a estas enfermedades crónicas tienen como origen riesgos fácilmente evitables, tales como la hipertensión, la obesidad, la hipercolesterolemia o la falta de ejercicio. Las enfermedades crónicas no se deben sólo a una sobrealimentación, sino también a una dieta desequilibrada. El informe remarca la influencia de un fuerte consumo de sal sobre la tensión arterial y de grasas saturadas sobre el colesterol.

Países en desarrollo

Las enfermedades crónicas afectan cada vez más a las personas de los países en desarrollo, a pesar de que estas enfermedades se asociaban hace unos años a los países ricos. La tendencia a la urbanización de las sociedades ha tenido un papel importante en esta evolución, ya que los habitantes de las ciudades tienen en general un régimen alimentario más energético y una vida más sedentaria que los habitantes del medio rural. "El rápido cambio del tipo de alimentación, junto con el modo de vida sedentario, tiene efectos devastadores en la salud de los habitantes de las ciudades pobres", precisan la OMS y la FAO.

El informe invita a los gobiernos a dar directivas sencillas en materia de alimentación. Finlandia y Japón son ejemplos que cita el documento de la ONU. Gracias a las medidas que han tomado estos dos países para controlar los hábitos alimentarios de su población, los factores de riesgo han disminuido y las enfermedades crónicas han descendido.