Al poco de llegar a Charleroi, Rafael Nadal se encontró con sus sueños desvelados en público. El número uno andaba durmiendo en su habitación. Recibió una llamada de teléfono, que previamente había pasado la criba de la centralita de su hotel argumentando que era su madre... y se encontró hablando en directo en uno de los programas de la mañana de la radio belga, más dormido que despierto. Una cosa está clara: por mucho que le gasten bromas, el mallorquín no se toma a chiste su vuelta a la Copa Davis, competición que le verá jugar desde mañana la primera ronda (Bélgica-España; abre a las 14.30 Ferrer contra Malisse y le sigue Nadal contra Bemelmans).
"Estoy preparado", avisó el español, que no disputa la competición desde la final de 2009 (España, 5; República Checa, 0).
"Estoy trabajando a conciencia, aunque al comienzo es normal que a lo mejor no esté bien de cabeza", añadió cuando le recuerdan su eliminación ante David Ferrer en los cuartos de final del Abierto de Australia. Entonces, el mallorquín sufrió un pinchazo en los isquios. Ahora, prepara con mimo su vuelta a las pistas: igual pide que le cambien el vendaje compresor del pie izquierdo que lamenta una volea larga en el entrenamiento. De las últimas diez eliminatorias disputadas por la selección, el número uno solo se alineó en cuatro, perjudicado en seis ocasiones por problemas físicos.
¿Qué piensa el número uno del zurdo Ruben Bemelmans, con el que jugará mañana, tras el David Ferrer-Xavier Malisse? "Puede jugar muy bien a ratos. No le he seguido mucho durante el último año, pero jugué contra él en Bangkok, y fue difícil. Por momentos, como es muy agresivo, como puede hacer fantásticos tiros, él tuvo el control", contestó sobre el número 144.
La vuelta de Nadal a la Davis, pese a sus críticas a la ITF por no aplicar las nuevas tecnologías, como el Ojo de Halcón, obedece a una triple circunstancia. Vive enamorado de la mejor oportunidad que le da su deporte para jugar por equipos, formato que adora. Se sentía en deuda con Albert Costa, el capitán, al que había acompañado pocas veces. Y le ayuda, al disputarse en pista rápida, a preparar la transición a la gira estadounidense de cemento, que arranca la semana que viene en Indian Wells.
Eso ocurrirá en Estados Unidos. Antes viene el pabellón Spiroudome de Charleroi, sus más de 6.500 asientos rojos totalmente vendidos y la rara ocasión de participar en la dinámica de un equipo. Vuelve Nadal, juega España.
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