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CRÓNICA

Discretísima victoria

España gana un mediocre duelo y Hierro ya es el jugador de campo con más internacionalidades

España venció sin brillo alguno a la segunda peor selección de Europa y 151ª del mundo. Dejó muchas dudas el equipo de Camacho sobre su capacidad ofensiva, que resultó esquelética. Sólo Raúl en la primera parte y Tristán en el último tramo mostraron la gigantesca diferencia que separa a los super profesionales futbolistas españoles de los bulliciosos aficionados de Liechtenstein. Hubo actuaciones deficientes como las de Mendieta o Luis Enrique, y un par de aprobados para los debutantes de la noche (Albelda y José Ignacio), que actuaron dignamente. Al final, Nadal, de soberbio cabezazo, maquilló un resultado que debería haber sido mucho más amplio.

LIECHTENSTEIN 0| ESPAÑA 2

Liechtenstein: Jehle; Zech, Telser, Ospelt, Michael Stocklasa; Gigon, Thomas Beck (Nigg, m. 88), Martin Stocklasa, Gersten; Martin Beck (Burgmeier, m. 63) y Ronny Büchel (Marco Büchel, m. 76). España: Casillas; Puyol, Téllez, Hierro (Nadal, m. 46), Aranzabal; Etxeberria, Albelda, Mendieta, Luis Enrique (Diego Tristán, m. 70); Raúl (José Ignacio, m. 46) y Morientes. Goles: 0-1. M. 18. Mendieta saca una falta desde el costado izquierdo y Raúl, tomando ventaja sobre el meta Jehle, marca de cabeza. 0-2. M. 78. Mendieta mete en el área una falta lanzada desde la derecha y Nadal, adelantándose a la defensa, anota de fuerte y lejano cabezazo que entra por la escuadra. Árbitro: Ivan Dovrinov (Bulgaria). Amonestó a Luis Enrique, Albelda Unos 4.500 espectadores en el estadio Reihnpark. de Lichtenstein.

Raúl no perdona. Lo mismo le da jugar en Old Trafford que en Vaduz. Se compromete igualmente. Ayer fue quien más le ofreció en la primera parte que jugó a los cerca de 2.000 emigrantes reunidos en Vaduz desde distintos puntos del centro de Europa: un gol, el que hace 22 en sus 48 participaciones con la selección, y un par de toques propios de su clase. Que no está mal para un encuentro que, a una estrella de su prestigio, podía importarle más bien poco. Porque otros sí que estuvieron muy por debajo de sus posibilidades. Mendieta, por ejemplo, torpe en el pase y flojo en el aspecto físico. Y eso que actuó en la primera parte de media punta, que es donde dice que le gusta. Tampoco mejoró como interior derecho en el segundo tiempo.

A España le faltó claridad en su permanente dominio del esférico. En gran parte porque careció de gente notable por las bandas. Vicente sólo ha sido una vez internacional, pero ayer España ya le echó de menos. No tiene el combinado español a un extremo como él. Ni que se le parezca. Ni Etxeberria ni Luis Enrique desbordan con asiduidad. Y tampoco sus respectivos laterales, Puyol y Aranzabal. Luis Enrique tiende siempre a cerrarse y así no había manera de abrir el embudo de Liechtenstein. Un equipo, por cierto, muy endogámico, donde los Stocklasa comparten vestuario con los Beck y con los Büchel. Lógico, por otra parte, en un país de 32.000 habitantes. Pocos motivos, pues, para la algarabía de los emigrantes españoles, que se calaron hasta los huesos puesto que en gran parte ocupaban la grada descubierta de detrás de una de las porterías. Y llovió casi toda la noche.

Thomas Beck, el mejor futbolista local, disparó a puerta, entre los tres palos, en el minuto 39, y eso es noticia. Fue celebrado en Liechtenstein por la rareza de la acción, que no se volvería a repetir hasta que, al final de encuentro, Puyol rematara en propia puerta. En ambas ocasiones Casillas actuó con rapidez. El pequeño y habilidoso Beck le buscó las cosquillas a Téllez, que ofreció síntomas de debilidad. No para Camacho de buscarle nuevos compañeros en el centro de la defensa a Hierro -el único junto a los debutantes que recordará el partido de ayer- para al final acabar recurriendo a un clásico, Nadal, que una vez más respondió a la confianza con un golazo de cabeza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de septiembre de 2001