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RELEVO PRESIDENCIAL EN COLOMBIA

Trece muertos y una treintena de heridos ensombrecen la investidura

La macabra rutina que aflige a Colombia desde hace 38 años alcanzó ayer a la transmisión de poderes de su nuevo presidente, Álvaro Uribe, con el lanzamiento de seis bombonas de gas, cargadas de dinamita, contra el palacio presidencial y la sede del Congreso, tres minutos antes de comenzar en su interior el acto de investidura. Murieron 13 personas, entre ellas tres niños, y cerca de 30, incluidos cuatro policías, resultaron heridas.

La onda expansiva causó daños en uno de los edificios coloniales del complejo que integra las sedes del Ejecutivo y el Legislativo. Un guardaespaldas de Nora de Pastrana, esposa del presidente saliente, sufrió lesiones graves. Fuentes policiales atribuyeron el sabotaje, ejecutado con los morteros artesanales profusamente utilizados por las Fuerzas Revolucionarias de Colombia (FARC), a las milicias urbanas de esta guerrilla, la de mayor capacidad de fuego de dos principales, que actúan en buena parte del país.

Según informaciones, todavía provisionales, los explosivos fueron lanzados desde aproximadamente un kilómetro de distancia, y dos cayeron sobre una de las casas de la calle El Cartucho, donde viven y pernoctan cientos de mendigos. Casi todos los muertos, ocurrieron en este lugar, a cuatro manzanas de la sede del Parlamento.

Cerca de 20.000 policías y soldados vigilaban la capital para garantizar la seguridad durante el traspaso presidencial, mientras un avión espía norteamericano y aviones de combate Mirage y A-37 efectuaban vuelos a baja altura sobre el espacio aéreo de Bogotá. Horas antes de la ceremonia, un portavoz castrense informó de que había sido descubiertos 55 lanzacohetes en un domicilio cercano a la Escuela de Cadetes José María Cordoba, en un barrio del norte de la capital, también atacada. Otros cinco cilindros de gas con explosivos fueron lanzados por supuestos guerrilleros en la ciudad de Yopal, a 210 kilómetros al noreste de Bogotá, contra una base militar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de agosto de 2002