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Agua, azucarillos y... 'botellón' en honor a san Cayetano

La famosa zarzuela de Federico Chueca se titula Agua, azucarillos y aguardiente. Pero anoche, la letra cambió un poco. La plaza de Cascorro y sus calles aledañas estaban llenas de jóvenes haciendo botellón [consumo de alcohol en la calle]. Madrid está en plena ley seca, pero queda derogada durante las fiestas. Así aunque la legislación sólo permite tomar alcohol en las terrazas, fuera de ellas abundaban los minis (vasos de un litro) de calimocho (coca-cola con vino).

Eso era cerca de la una de la madrugada de ayer. Unas horas antes, entre los más jóvenes, algunos protestaban por los estrictos horarios del Ayuntamiento. 'Esta ciudad cada día es menos marchosa', comenta José. Pero poco a poco se iban poblando los aledaños de la iglesia a la espera del anunciado concierto de Coque Malla, el ex líder de Los Ronaldos. La fiesta continuó en la plaza de Cascorro donde se celebró el concierto, y en todo Lavapiés, donde las barras de los bares, con altavoces, animaban el patio. Y se vivieron de nuevo las típicas escenas del botellón, porque lo de beber en la calle se ha convertido ya en algo tan castizo como estas fiestas, o como las parpusas (gorras) que vendía una mujer en plena calle a tres euros.

Un grupo de jóvenes argentinas paseaban divertidas calle abajo. 'En Buenos Aires también hay una procesión de san Cayetano, pero acá la gente está más contenta. Hemos cogido las flores del santo, y quién sabe, a lo mejor el año próximo nos vestimos de chulapas', afirman entre risas.

Frente a una antigua peluquería, cuyos azulejos anuncian 'servicio esmerado e higiene', el público formó una improvisada terraza. Sentado sobre bolardos y barriles de cerveza disfrutó de cervezas, sangría y sardinas que impregnaban de olor toda la calle. Los únicos comercios abiertos eran los locutorios telefónicos. A uno de ellos se dirigían Elisa y Sonia, dos chicas de Sierra Leona. 'Esta fiesta nos gusta, aunque en nuestro país la fiesta es muy distinta. Nos vestimos con pareos y nos pintamos la cara'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de agosto de 2002