La campaña para la repetición de las elecciones en Madrid arrancó esta pasada medianoche. Más de 4,4 millones de electores están convocados el próximo día 26 de octubre para decidir qué solución quieren dar a la crisis causada por la espantada de los diputados socialistas Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez el pasado 11 de junio, el día de la constitución de la Asamblea. Será la primera campaña con Mariano Rajoy como nuevo líder del PP y no habrá debates entre los candidatos, a diferencia de lo que pasó el 25-M. El PP se niega a debatir con el argumento de que el PSOE e IU deben elegir un portavoz, toda vez que "ya se sabe" que gobernarán en coalición si los populares no logran mayoría absoluta.
MÁS INFORMACIÓN
- El trío vuelve a reunirse
- "¿Publicaría en el Boletín Oficial el patrimonio de altos cargos?"
- Izquierda Unida ofrece "voto seguro" frente a la "debilidad" del PSOE
- Simancas asegura que Aguirre es la "esperanza de los especuladores y no la de los madrileños"
- Aguirre propone que se pueda tachar de las listas a los candidatos "indignos"
- Zapatero: "Aguirre se esconde de Simancas porque sabe que perderá el debate"
- El PP conseguiría la mayoría absoluta en la Comunidad de Madrid con el 49,5% de los votos
La abstención será una de las claves de estas elecciones. El 25 de mayo la participación rozó el 70%, la misma que en la mayoría de las convocatorias electorales en la Comunidad de Madrid. Pero tanto en 1999 como en 1991, dos convocatorias que coincidieron con diferentes crisis en la vida política madrileña, esa participación bajó al 60%.
Todos los partidos temen una fuerte abstención: el PSOE lo considera su principal "enemigo", pues ésa sería una vía con la que los electores de izquierda pueden expresar su descontento con una crisis desatada por la deserción de dos diputados que iban en las listas socialistas. El PP teme un fuerte aumento de la abstención (de más de cinco puntos) con el argumento de que perjudica a todos los partidos, y al que más, al más votado. Y todos, también IU, porque un considerable incremento de la abstención (hasta superar el 40% que se registró en 1991 y 1999) dejaría patente la pérdida de crédito de la política madrileña.
Contraste de programas
La ausencia de debates será otra de las claves de esta campaña. Esperanza Aguirre (PP) ha pedido a sus dos oponentes, Rafael Simancas (PSOE) y Fausto Fernández (IU), que elijan quién de los dos quiere ser el portavoz del Ejecutivo alternativo de izquierda que gobernaría si ella no lograse mayoría absoluta. Y se niega en redondo a debatir con ambos. Simancas y Fernández reclaman contrastar los programas en debates públicos y destacan que en mayo ya se sabía que el PSOE e IU intentarían gobernar juntos si el PP no obtenía mayoría absoluta, y que así lo destacaba José María Aznar, presidente del Gobierno y entonces líder del PP, en cada mitin cuando denostaba la "coalición social-comunista".
Además, ésta es la primera campaña con Mariano Rajoy como líder popular y la ausencia de debates fue uno de los elementos que él manejó con más habilidad en la campaña electoral de 2000, la que dio mayoría absoluta al PP. En aquellas elecciones, Rajoy fue el jefe de campaña y buscó los más variados argumentos para no celebrar debate alguno. Ahora, el jefe de campaña de Aguirre es Juan Carlos Vera, un hombre de confianza de Rajoy.
El 25 de mayo, Esperanza Aguirre obtuvo 1,4 millones de votos (el 46,7%) y 55 escaños, Rafael Simancas logró 1,2 millones de votos (el 40%) y 47 escaños, y Fausto Fernández tuvo 235.428 votos (el 7,7%) y nueve escaños. El 25 de mayo, el PP perdió casi cuatro puntos en porcentaje de voto respecto a las últimas elecciones en las que el ahora alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, se presentó como candidato autonómico. Aguirre tuvo un número mayor de votos porque la participación fue diez puntos superior y se quedó a sólo 30.000 votos de la mayoría absoluta: el último escaño de IU habría ido a parar al PP. El PSOE, en cambio, obtuvo el mejor resultado en 20 años en porcentaje de votos y en escaños. IU mantuvo el porcentaje de votos de la anterior cita con las urnas, pero ganó un escaño más.
Empieza hoy una campaña en la que el PSOE será mucho más agresivo que en mayo y enfatizará el discurso contra la presunta corrupción urbanística como una lacra que ve como algo propio del PP. El PSOE ha retocado sus listas más allá del ajuste por la deserción de Tamayo y Sáez. Por ejemplo, las ha renovado con la incorporación de la ex ministra Matilde Fernández como número dos. Fernández es guerrista y compitió por el liderazgo del PSOE en las primarias que ganó José Luis Rodríguez Zapatero. El PP, mientras, enfatizará que mantiene la misma lista y el mismo programa, pues tal como repiten todos sus dirigentes desde junio "la crisis ha sido causada por los socialistas y sus corruptos, los que ellos llevaban en sus listas".
El objetivo, según el director de campaña de Aguirre, es "no agredir al adversario, pero sí contestarle". IU intentará captar el voto verde y hacer ver que no tuvo nada que ver con esta crisis.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2003