El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, fijó ayer al líder del PNV, Josu Jon Imaz, los "límites del proceso de reforma de la Constitución y de los estatutos de autonomía" que ha abierto. Zapatero le recordó su rechazo al plan Ibarretxe y le indicó que existen posibilidades de ampliar el autogobierno dentro del marco constitucional, como muestra la reforma del Estatuto que ha promovido el Partido Socialista de Euskadi (PSE). Zapatero e Imaz coincidieron en abrir una etapa de diálogo que supere los obstáculos que separan al Gobierno y al PNV.
Zapatero: "El 'plan Ibarretxe' no es un instrumento de concordia en Euskadi"
Imaz: "La clave es que los textos jurídicos no sean corsés de los planes de convivencia"
José Luis Rodríguez Zapatero recibió ayer por vez primera al presidente del PNV. Ambas partes resaltaron la importancia de este encuentro, de hora y media de duración, que consideraron un punto de partida de un "nuevo tiempo" de "distensión, diálogo y respeto". Fuentes del Gobierno destacaron la esperanza de "allanar dificultades" por medio de un "diálogo sin crispación" y el cambio experimentado por "la atmósfera" en la relación con el PNV tras la "escalada de tensión" durante el último Gobierno del PP.
Es la primera vez que un presidente del PNV visita La Moncloa después de seis años. La anterior fue en octubre de 1998, cuando el entonces presidente del PNV, Xabier Arzalluz, fue recibido por José María Aznar. Fue una reunión tormentosa, celebrada tras la firma por el PNV del Pacto de Lizarra, y Aznar ya no volvió a recibir a Arzalluz ni tampoco lo hizo luego con su sucesor, Imaz, elegido el pasado enero. El presidente del PNV aludió ayer al asunto al referirse al "largo paréntesis que nunca debía haberse producido".
Zapatero e Imaz se conocieron en la toma de posesión del presidente de la Generalitat, Pascual Maragall, con quien el máximo dirigente del PNV mantiene una estrecha relación. Poco antes del verano se entrevistaron en Barcelona.
La reunión de ayer sirvió a ambos interlocutores para ratificarse en sus posturas respecto al futuro de Euskadi. La estrategia del PNV está condicionada a la apuesta del plan Ibarretxe, que será votado en diciembre y necesita del apoyo de Batasuna para salir aprobado, y por las elecciones autonómicas de primavera.
El plan Ibarretxe apareció como el gran obstáculo para cualquier acuerdo, como ocurrió en la entrevista que el presidente vasco celebró hace dos meses con Zapatero. "No es un instrumento que vaya a propiciar la concordia en el País Vasco", le transmitió Zapatero a Imaz según señalaron fuentes de La Moncloa. El presidente del Gobierno habló al dirigente peneuvista sobre la reforma constitucional que piensa llevar a cabo en la legislatura y su visión sobre los límites de las reformas estatutarias que emprendan las comunidades autónomas.
El presidente hizo hincapié en la importancia de los procedimientos para criticar el camino seguido por el Gobierno vasco con el plan Ibarretxe, y le habló a Imaz con claridad sobre el límite que establece la Constitución, que deposita la soberanía en el pueblo español. Contra ella choca frontalmente la pretensión del proyecto del lehendakari de que el poder de decisión sobre el autogobierno vasco y las relaciones futuras entre Euskadi y el Estado resida en el Parlamento autonómico y en la consulta popular que pretende realizar Ibarretxe.
Zapatero también hizo notar a Imaz la falta de consenso en Euskadi sobre la propuesta de libre asociación, algo que el PNV y también Ibarretxe han ido interiorizando, hasta el punto de que el propio lehendakari lo reconoció en julio tras su visita también a La Moncloa. Imaz insistió en que es, en todo caso, la que más consenso tiene y destacó que una fuerza no nacionalista, en referencia a IU, apoya el plan soberanista.
"La clave", dijo Imaz, "está en que los textos constitucionales o jurídicos no sean corsés de los proyectos de convivencia de las sociedades, sino instrumentos para canalizar acuerdos políticos". Se refería a las posibilidades de compatibilizar el plan Ibarretxe con la reforma estatutaria que propone el PSE y que el Gobierno está dispuesto a apoyar.
La nueva etapa, valoró Imaz, no puede venir de exigir la retirada de proyectos, sino de aportar los propios al debate. Detrás está la petición del PNV de que el PSE lleve su propuesta de reforma estatutaria al Parlamento vasco como enmienda al plan Ibarretxe, una posibilidad que los socialistas rechazan de plano.
Además de la apertura de ese "nuevo tiempo", Zapatero e Imaz coincidieron en el diagnóstico sobre el terrorismo, pero discreparon de nuevo en el instrumento. Frente a ETA sólo cabe "la exigencia de que cese su actividad", dijo, pero el Pacto Antiterrorista no tiene "los mimbres" precisos para posibilitar un consenso sobre el modo de lograrlo. Imaz recordó que su preámbulo cita más veces a su partido que a la banda terrorista.
Imaz coincidió en valorar como "un paso en la dirección correcta" la Constitución europea, pero la juzgó "insuficiente" y no quiso precisar un plazo para que su partido decida su postura ante el referéndum de ratificación que se convocará en 2005.
También pidió a Zapatero la implicación del Gobierno socialista en la crisis de la Naval de Sestao y adelantó el respaldo de las instituciones vascas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de septiembre de 2004