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ELECCIONES EN IRAK | El despliegue internacional

Los dirigentes iraquíes proponen una salida gradual de las tropas extranjeras

Los líderes chiíes tienden la mano a los suníes para que participen en el futuro de Irak

Pasada con nota la cita electoral, los dirigentes iraquíes afrontan la delicada decisión de poner fin a la presencia de las tropas extranjeras en Irak y reafirmar su soberanía. Varios responsables, tanto del Gobierno provisional como de los partidos que se adivinan triunfadores, sugirieron ayer una salida gradual, pero no inmediata, de esas fuerzas. Sus declaraciones estuvieron acompañadas de llamamientos a la unidad de todos los iraquíes, en un claro guiño a los suníes, una gran parte de los cuales no participó en las elecciones con el pretexto de la ocupación.

"No puede haber un calendario preciso, dependerá de las circunstancias", manifestó el presidente, Gazi al Yauar, durante su primera comparecencia ante la prensa tras las elecciones. "A finales de año, creo que podremos considerar una reducción parcial de las tropas extranjeras", contempló, tras haber precisado que "sería un sinsentido pedirles que se fueran en medio de este caos y vacío de poder".

Las palabras de Al Yauar tienen un especial valor por tratarse de uno de los escasos representantes suníes que participan en la actual transición política iraquí. Buena parte de esa comunidad, que se ha sentido alienada por la ocupación, rechazó participar en las elecciones, aunque todavía no se conocen datos precisos de asistencia a las urnas. Su principal grupo político, el Partido Islámico, se retiró de la campaña después de que el Comité de Ulemas pidiera su boicoteo. Esta asociación religiosa, la más importante entre los suníes, no logró obtener un calendario de retirada cuando el embajador norteamericano, John Negroponte, intentó que cambiaran de idea.

Ahora, con la redacción de la Carta Magna por delante, chiíes y kurdos, las dos comunidades que han abrazado con más entusiasmo los comicios, tratan de involucrar a los suníes. No sólo lo exige la armonía social, sino también el pragmatismo. Más allá de los agoreros que anuncian una posible guerra civil entre suníes y chiíes, las salvaguardas que introdujo la Ley Administrativa Transitoria aprobada el año pasado prevén que el rechazo de tres provincias a la Constitución impida que ésta se promulgue. Los suníes tienen una mayoría suficiente en Al Anbar, Saladino y Diyala.

"Hay que encontrar los medios para una participación más eficaz de los suníes", manifestó en una entrevista a la agencia France Presse Adel Abdelmahdi, actual ministro de Economía y uno de los candidatos más prominentes de la Alianza Unida Iraquí (AUI), la lista previsiblemente más votada por los chiíes. "Si han perdido esta oportunidad, tenemos que asegurarnos de que no pierdan las próximas", subrayó.

"No queremos que nadie se sienta marginado. Queremos que todo el mundo participe en la redacción de la Constitución", declaró por su parte a los periodistas Abdelaziz al Hakim, el líder de la Asamblea Suprema para la Revolución Islámica en Irak, uno de los dos principales integrantes de la AUI. "Defenderemos los derechos de todas las minorías y de todos los grupos, por muy pequeños que sean", aseguró el clérigo antes de reconocer que "a nadie le gusta que haya tropas extranjeras en Irak". "Creemos en la capacidad de los iraquíes para gestionar sus propios asuntos, incluido el de la seguridad", subrayó.

Pero incluso este grupo islamista chií, que tradicionalmente ha recelado de Estados Unidos, parece estar de acuerdo con el ministro de Defensa, Hazem al Shaalán, que ayer volvió a repetir que constituiría "un peligro grave" que las tropas americanas se fueran de Irak antes de que el país se estabilice. Más preciso, el jefe del Estado Mayor del nuevo Ejército iraquí fijó "en seis meses, o como máximo a fin de año", el plazo para que las fuerzas multinacionales puedan salir de las ciudades, "pero no de Irak". "Entonces nuestro Ejército estará listo y nuestros soldados serán capaces de garantizar la seguridad", estimó el general Abdelhamid Zibari Babaquer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 2005