El Gobierno mexicano, por boca de su secretario de Gobernación, Carlos Abascal, llamó a Andrés Manuel López Obrador "a la sensatez y a la cordura", y le pidió que acate la resolución del Tribunal Electoral, que desestimó el pasado sábado las acusaciones de fraude del candidato izquierdista y rechazó su exigencia de que se vuelvan a contar todos los votos. El virtual ganador de los comicios presidenciales del pasado 2 de julio, el conservador Felipe Calderón, aseguró que debe abrirse una etapa de reconciliación política y planetó la necesidad de reformar un sistema electoral que consideró "agotado".
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Calderón señaló que una vez que concluya el proceso de recuento parcial decretado por el Tribunal Electoral, que está seguro de que confirmará su victoria, se aprestará a construir una "agenda incluyente" e iniciar "cuanto antes una etapa de conciliación que los mexicanos necesitamos y queremos", informa la agencia Efe. En una reunión con legisladores electores de su formación, el Partido Acción Nacional (PAN), que se ha convertido en la primera fuerza política del país, Calderón abogó por consensuar una reforma política para fortalecer las instituciones y consolidar la democracia.
El Tribunal Electoral ordenó el pasado sábado el recuento de 11.839 mesas electorales, un 9,07% del total, debido a las impugnaciones presentadas. Y rechazó el recuento total, voto a voto, que ha venido exigiendo López Obrador.
El presidente del PAN, Manuel Espino, ratificó su confianza en "los magistrados, en el tribunal" y acusó a López Obrador de pretender "alterar el Estado de derecho" a base de movilizaciones.
El candidato conservador afirmó que las presidenciales del 2 de julio fueron ejemplares. "Estoy seguro de que el procedimiento que está llevando a cabo el Tribunal Electoral ratificará una decisión que ya tomaron los mexicanos. Sé que nuestro triunfo será reconocido en las próximas semanas".
Según el escrutinio oficial, Calderón obtuvo 15.200.084 votos, y López Obrador 14.756.1350, lo que supone una diferencia del 0,58%. Los siete magistrados del Tribunal Electoral decidieron el recuento al considerar que puede haber anomalías en las actas. Según los dirigentes el Partido de la Revolución Democrática (PRD), de López Obrador, si se confirmaran las anomalías se podría desembocar en un recuento general de todos los votos. Sin embargo, la resolución del Tribunal Electoral ha irritado a la formación izquierdista, que se presentó a las elecciones capitaneando la coalición Por el Bien de Todos. Ricardo Monreal, uno de los principales colaboradores de López Obrador, comparó ayer el Tribunal Electoral con "un juzgado de paz, un juzgado de barandilla". Los dirigentes de la coalición anunciaron que recrudecerán sus acciones de protesta.
La hora de la cordura
El secretario de Gobernación (ministro del Interior), Carlos Abascal, lanzó un llamamiento a "todos [porque] debemos respetar la resolución" del tribunal, que es inapelable. E invitó a los simpatizantes de López Obrador a avanzar "por la vía política". "Es la hora de la sensatez, es la hora de la cordura, de las leyes, de las instituciones, del Estado de derecho", dijo. Abascal descartó que pueda llegarse a un clima de ingobernabilidad en México.
El Tribunal Electoral es el encargado de validar los comicios y proclamar al presidente electo, lo cual debe hacer antes del 6 de septiembre. Antes de declarar al ganador, los magistrados cuentan con un plazo que vence el 30 de agosto para decidir si hubo anomalías que pongan en riesgo el conteo realizado por el Instituto Federal Electoral (IFE).
Andrés Manuel López Obrador ha desconocido tanto el conteo del IFE como la decisión del Tribunal Electoral de revisar el 9,07% del total de las más de 130.000 mesas electorales instaladas el 2 de julio, y reclama que se cuenten nuevamente los más de 41 millones de votos emitidos. Desde la proclama de los resultados, López Obrador repite que fue víctima de un fraude, en protesta del cual mantiene un movimiento nacional de "resistencia civil".
Diversas misiones de observadores internacionales han afirmado que en los comicios mexicanos no hubo ilegalidades, y las autoridades afirman que no hay pruebas de las acusaciones lanzadas por el candidato izquierdista.
En el clima de radicalización de las protestas, un hombre irrumpió ayer en un acto oficial del presidente Vicente Fox, en el momento en que el mandatario alababa el avance democrático en México, según cuenta el diario El Universal. "Traidor, queremos a Obrador", rezaba la pancarta que mostró el joven durante un encuentro del presidente con vecinos de unas comunidades del Estado de Puebla. Fox señaló su presencia como muestra de las libertades que hoy se respiran en el país. "Lo que me parece es que la libertad se debe ejercer con responsabilidad", dijo en tono enérgico. "Llamar traidor a alguien es algo muy serio". El joven fue sacado por la multitud, en medio de gritos e insultos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de agosto de 2006