Una diferencia básica separa a Unión Progreso y Democracia (UPyD) del resto de formaciones de la oposición: es la única que quiere que se cumpla el pacto de socialistas y populares. "Queremos que se lleve a cabo", reconoce su parlamentario, Gorka Maneiro. La mayoría absoluta que el 1-M sumaron PSE y PP dejó al partido de Rosa Díez sin la capacidad de influencia que buscaba, para contento de socialistas y, sobre todo, populares. El Gobierno ha podido contar, sin buscarlo, con un voto más en la Cámara en asuntos ligados a la lucha contra ETA o la visualización del cambio en cuestiones simbólicas (la última, la aprobación del Día de Euskadi), sin necesidad de apoyar otras propuestas de UPyD.
Maneiro reprocha al Ejecutivo y a su socio preferente no haber ido más lejos en ese cambio, incumplimiendo sus promesas. Entre ellas cita la reducción de altos cargos, la racionalización del entramado institucional, la política lingüística o la de medios públicos de comunicación. "Ellos dicen que se necesita tiempo, pero las primeras medidas no parecen ir en la dirección adecuada", apunta el parlamentario de UPyD, quien ha visto al Gobierno y el PSE "muy dubitativos para lanzar ciertos mensajes críticos con el nacionalismo, siempre mirando de reojo al PNV y tratando de acordar con él todos los temas ".
UPyD cree además que socialistas y populares han evitado buscar su apoyo en la Cámara en materias de calado para no darle "demasiado protagonismo". La única proposición no de ley que en toda la legislatura han firmado y presentado conjuntamente PSE, PP y UPyD se refiere a la situación laboral en la escala básica del cuerpo de Bomberos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2010