El comunicado final de la cumbre de Bonn llega a la conclusión de que "el proteccionismo no soluciona ningún problema, sino que los crea", y coincide en la necesidad de nuevas iniciativas para fortalecer un sistema comercial multilateral abierto. La discrepancia entre los siete -Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Japón, Italia, Canadá y la República Federal de Alemania-, junto con el presidente de la Comisión Europea, se apuntó ya el primer día de la reunión en la cumbre.Mitterrand anunció que no firmaría el comunicado final si se fijaba la fecha de comienzo de la ronda negociadora del GATT para principios de 1986. El tira y afloja duró toda la mañana, de ayer. Los intentos mediadores del anfitrión, el canciller de la RFA, Helmut Kohl, y del primer ministro canadiense, Brian Mulroney, fracasaron. El presidente francés se sintió paladín de los intereses europeos y su posición fue apoyada, en parte, por Italia y por el presidente de la Comisión Europea, Jacques Delors, que hasta hace poco tiempo formó parte del Gobierno francés.
Estados Unidos tenía interés en conseguir fijar la fecha para la ronda del GATT para poder presentar ante el propio Congreso ese resultado y tratar de aplacar con ello las tendencias proteccionistas en el propio país. El canciller Kohl reconoció ante la Prensa que no se logró acuerdo y habló de que la discusión había sido "abierta y directa", lo que significa que los términos del debate interno fueron fuertes entre los dirigentes de los siete.
Los portavoces norteamericanos "lamentaron la falta de acuerdo". El secretario de Estado, George Shultz, mostró su decepción por la falta de acuerdo. Medios norteamericanos sugirieron que Mitterrand había actuado por motivos de política interior francesa. Mitterrand argumentó que actuaba en defensa de los intereses europeos y se basó en un acuerdo de la Comunidad Económica Europea del pasado 19 de marzo. Su país se opone a una ronda del GATT sin asegurar antes el orden de prioridades de lo que se discutirá y sin que vaya unida a una conferencia sobre el sistema monetario internacional para tratar de reducir las excesivas fluctuaciones en los cambios de cotización de las diferentes monedas.
El comunicado de Bonn logró una fórmula de compromiso que significa en realidad constatar el desacuerdo. Dice el comunicado que "la nueva ronda del GATT deberá comenzar tan pronto como sea posible", lo que equivale a no concretar nada.
Según Mitterrand, se necesitan por lo menos 18 meses para la preparación de esta ronda negociadora. Continúa el comunicado con la frase que refleja la ausencia de acuerdo: "La mayoría de nosotros opina que debería [la ronda negociadora] ser en 1986. Consideramos útil que antes del verano se celebre una conferencia preparatoria con funcionarios de alto rango para conseguir un amplio acuerdo sobre los temas y modalidades de las negociaciones". La mención a "la mayoría de nosotros" deja constancia de la falta de unanimidad.
En compensación para las exigencias francesas, el punto 11 de la declaración de ayer en Bonn considera esencial el perfeccionamiento del funcionamiento del sistema monetario internacional.
Para ello se hace referencia a una próxima reunión en Tokio de los ministros de Hacienda del llamado grupo de los diez, que luego deberán presentar sus conclusiones en las reuniones de la comisión del Fondo Monetario Internacional, que se reunirá en Seúl.
Mitterrand, adusto
Mitterrand dio la impresión de ser ayer un hombre solitario en medio de los participantes en la cumbre Frente a los gestos cinematográficos del presidente Ronald Reagan y a la cara de permanente optimismo del canciller Kohl, Mitterrand se mostró en todo momento ante las cámaras de televisión con gesto adusto.
Kohl anunció el texto del comunicado en la sala de plenos del Parlamento federal (Bundestag). Los dirigentes de los siete, con sus ministros, tomaron asiento en los bancos del Gobierno y los periodistas llenaron los escaños de los diputados.
Antes de leer el comunicado final, Helmut Kohl pronunció unas palabras destinadas al consumo político interior, en las que mencionó otros temas tratados en la cumbre que no aparecieron en el comunicado: las relaciones Este Oeste, la Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI) y la lucha contra la droga.
En este último punto, que es un tema querido de la esposa del presidente norteamericano, Nancy, los países reunidos en Bonn coincidieron en la necesidad de fomentar la lucha contra la producción y el tráfico de diroga y la criminalidad relacionada con el problema.
El discurso de Kohl consiguió dormir a alguno en el banco de los dirigentes. Las cámaras de televisión registraron al ministro de Economía de la RFA y presidente del Partido Liberal, Martin Bangemannen, en el momento de dar una cabezada. Luego, el secretario de Estado norteamericano, George Shultz, dijo ante los periodistas que el discurso de Kohl había sido fantástico, con un deje de ironía, y argumentó que las diferencias horarias con Estados Unidos provocaban agotamiento. Ante la Prensa, Mitterrand habló abiertamente sobre su soledad en la cumbre, y dijo que "estar un poco solo en Bonn no significa estar solo en el mundo", pero añadió que "tengo muchos aliados fuera de la cumbre". A la pregunta de quién había ganado, Mitterrand replicó que "la cumbre no es una pelea de boxeo; se quería una fecha para la ronda del GATT y yo dije no".
La otra cuestión de vital importancia política para Estados Unidos en que Francia volvió a adoptar una postura desmarcada en la alianza occidental fue el programa para la Iniciativa de Defensa Estratégica, conocida como la guerra de las galaxias. Francia se convirtió ayer en el primer aliado de EEUU que rechaza oficialmente la invitación de Washington a participar en el programa, tal como se lo comunicó Mitterrand a Reagan.
Aquí se perfila también una diferencia entre Bonn y París. Kohl se ha movido, tanto en el tema del GATT como de la SDI, hacia las posiciones de Reagan. Hasta qué punto la controversia sobre el cementerio de Bitburg ha desempeñado un papel es sólo una hipótesis. La declaración de Bonn dedica capítulos al crecimiento y empleo, relaciones con los países en desarrollo, política de medio ambiente y cooperación en ciencia y tecnología.
Un miembro de la cancillería de Bonn, estrecho colaborador de Kohl, comentó ayer que la discusión sobre Bitburg tuvo un efecto muy positivo sobre la cumbre y la relación entre el canciller de la RFA y Reagan. "No pensamos que la declaración política fuera a salir con tanta facilidad. Fue un proyecto nuestro y se partió de nuestro texto. Esto se debe también en parte a la polémica sobre Bitburg", añadió la misma fuente.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de mayo de 1985