Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
LA SITUACIÓN EN ORIENTE PRÓXIMO

Diez muertos por un ataque suicida en el mayor barrio ultraortodoxo de Jerusalén

Un palestino hizo estallar una potente carga explosiva en la puerta de una sinagoga

"Muerte a Arafat, muerte a todos los árabes", gritaban ayer encolerizados los vecinos del barrio ultraortodoxo de Mea Shearim, en Jerusalén Oeste, minutos después de que un hombre bomba se suicidara a las puertas de una sinagoga, provocando la muerte de nueve israelíes, entre ellos un bebé, y heridas a más de medio centenar de viandantes. El suicida activó los explosivos que llevaba encima en la calle, frente a las escaleras por las que se accedía al templo, justo cuando los fieles salían del recinto judío después de haber participado en la última ceremonia religiosa del Shabat.

"Primero oí una enorme explosión y después vi una gran llamarada", explicaba estremecido por el miedo, un joven ultraortodoxo judío vecino del barrio de Mea Shearim, estudiante del seminario religioso de Haim Ozev, testigo presencial del atentado que acabó con la vida de nueve ciudadanos israelíes, entre los que se encontraba una niña de un año y medio.

Sobrecogido por lo que trataba de explicar, el muchacho estalló en lágrimas, mientras se abrazaba a un compañero. Entonces los gritos contra el presidente de la Autoridad Palestina se hicieron más insistentes. Los equipos de televisión encendieron sus focos y se escucharon en medio de la oscuridad de la calle Beit Israel, escenario del atentado, unos tímidos aplausos.

El resto de los vecinos permanecían sobrecogidos, mientras trataban de descubrir entre las tinieblas las huellas de la tragedia. La explosión dejó sin aliento la calle de Beit Israel, una de las más humildes y degradadas de la zona, donde se amontonan millares de familias religiosas judías, cuyo única obsesión es rezar, estudiar las Sagradas Escrituras y esperar la venida del Mesías. Para ellos no existe la política, ni siquiera el Estado de Israel o el conflicto con Palestina. Tratan de vivir de espaldas al conflicto, olvidándose de que esta misma calle fue hace cerca de un año escenario de un atentado similar que provocó una decena de heridos.

A escasos 300 metros del lugar donde ocurrió el atentado, unos 3.000 manifestantes israelíes del movimiento Paz Ahora se dirigían hacia la casa del primer ministro Ariel Sharon. Los manifestantes, que escucharon la deflagración, acusaron a Sharon de ser responsable de la nueva matanza. "Esto prueba que las incursiones en los campos de refugiados de Balata y Jenin no arreglan el problema de la violencia", dijo uno de ellos.

El kamikaze, un joven palestino, había logrado acceder al barrio de Mea Shearim desde la carretera que une Ramala con Jerusalén, eludiendo los controles habituales del Ejército y la policía. El atentado fue reivindicado por el grupo palestino laico de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa. El mismo que se responsabilizó horas después del asesinato de un policía israelí, cuyo cuerpo con diversos impactos de bala, apareció en la cuneta de una carretera cercana a la colonia judía de Qedar, en Cisjordania. En el comunicado se indicaba que la muerte de este policía era la respuesta al asesinato en noviembre de un jefe local de las Brigadas en Jenin.

La respuesta del Ejército israelí tampocos se hizo esperar y anoche mismo comenzó la caza. Las fuerzas de seguridad acordonaron el barrio, mientras los helicópteros sobrevolaban la zona con los focos encendidos.

"Arafat responsable"

Jerusalén volvía a revivir la tragedia de diciembre cuando, también en Shabat, dos comandos suicidas provocaron la muerte de 12 jóvenes. El Gobierno de Israel responsabilizó al presidente palestino Yasir Arafat. Renan Guissin, portavoz del primer ministro Ariel Sharon, acusó nuevamente al líder palestino del atentado: "La Autoridad Palestina es totalmente responsable". La voz indignada de Guissin, y los gritos de los vecinos de Mea Shearim lograban apagar las quejas de la comunidad internacional, que en los últimos días ha criticado duramente a Israel por la represión de civiles palestinos. En Ramala, hubo muestras de alegría por la acción terrorista, que fue condenada por la ANP.

Por otra parte, el Ejército israelí anunció anoche que ha descubierto un taller donde se fabrican los misiles artesanales Qassam, en el campo de refugiados palestinos de Balata, en Cisjordania, que ocupa desde el viernes y donde ha realizado brutales registros. Un portavoz militar dijo que en el taller se encontraron un cohete listo para ser disparado y otros a punto de terminarse. "Es la primera vez que hallamos una fábrica de cohetes artesanales", añadió.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de marzo de 2002